El destrozo de la cultura de la honestidad Jesús García Gualdrás
12 febrero 2016
Si el sistema permite que el presidente de Iberdrola, (señor Ignacio Sánchez Galán), se haga pagar 44.000 € diarios y que el presidente del BBVA, (señor Francisco González), haya rescatado, ( para sí mismo, claro), un plan de pensiones de 79,7 millones de €,….sus mayordomos de la política, incluyendo las altas instituciones, (antes o después), no se van a conformar con los “salarios asignados” y por lo tanto se van a dedicar, (antes o después), a saquear las arcas públicas, los bienes comunes y los derechos de la gente desde los despachos oficiales.
Los representantes políticos, (antes o después), se acaban constituyendo en cártel de intereses que se presentan a las elecciones, y gracias a las redes clientelares que van organizando, con la complicidad de las empresas de medios de comunicación, que son parte de la misma trama, consiguen instalarse en los centros de influencia, (cruce de caminos del dinero).
El siguiente escalón son personas y empresas, de primer nivel, pero no necesariamente, pueden ser de segundo, tercero o cuarto nivel que se benefician directa o indirectamente de su relación con los “conseguidores” instalados en los despachos públicos. Estas personas y empresas dan empleos y prebendas a infinidad de personas de su entorno, (no necesariamente familiar).
Este tipo de relaciones acaba convirtiéndose en modelo para el resto de ciudadanos en su día a día, y éstos acaban internalizando, como “natural”, que el empleo y las condiciones de vida dependen de esta manera de entender el mundo que les rodea,…..unos con “resignación”, otros con “indignación”, otros con “convencimiento”, pero todos actuando en el mismo sentido, y desconfiando, o directamente descalificando, por “locos” o “malintencionados” a cualquiera que cuestione este esquema “natural”.
Las relaciones políticas, económicas y sociales se pervierten por las zancadillas y codazos, (legales o ilegales), que “naturalmente” todos han de dar para colocarse en algún lugar de esta tela de araña y se produce, (ya se ha producido), el destrozo de la cultura de la honestidad, tan funcional para enmascarar, o incluso justificar el repugnante saqueo de los mencionados en primer lugar, los cuales se han constituido en jefes de unos oligopolios, convertidos descaradamente en peajes privados (bancarios, energéticos, industriales, comerciales, farmacéuticos, alimentarios……), que nos desahucian, nos precarizan y nos humillan, con nuestro “consentimiento y nuestro beneplácito”. El destrozo de la cultura de la honestidad, y de resultas de la solidaridad, a quien perjudica realmente es a nosotros, las clases subalternas y populares.
La deshonestidad legal de retribuciones tan escandalosas, y al mismo tiempo, tan naturalizadas por la ciudadanía.
La deshonestidad legal de que veinte familias españolas acumulen más riqueza que los quince millones de españoles más desheredados.
La deshonestidad legal, de que al mismo tiempo, sean estos personajes los que dejan a la gente……..sin empleo, sin electricidad, sin agua, sin calefacción, sin techo y sin recursos……. es un crimen “legal”.
………Aunque el Código Penal guarde escandaloso silencio.
ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.
La misma semana en que la ciudad de Detroit se declaraba en quiebra y anunciaba un impago de 18.500 millones de dólares, Goldman Sachs declaraba jugosas ganancias muy cercanas a los beneficios obtenidos en los años previos a la crisis. Esto demuestra que el mundo ha comenzado a vivir un agudo proceso de bifurcación y mientras una minoría se enriquece, una gran mayoría se empobrece. ¿Cómo lo hace Goldman Sachs para pagar primas exorbitantes a sus empleados?¿De donde sale el dinero que genera las cuantiosas utilidades a Goldman Sachs? Son preguntas que intentaremos responder en este post.
Antes del estallido de la crisis de 2008, Lloyd Blankfein, CEO de Goldman Sachs, fue premiado con 75 millones de dólares en bonos. El ingreso medio de una familia de Estados Unidos en ese mismo período era de 52.670 dólares, el 0,07% de lo que ganó Blankfein. Estas ganancias gigantescas de Goldman Sachs son el símbolo más real de todo lo que está mal en el sistema financiero, y la inmensa mayoría del mundo desconoce como opera esa enorme maquinaria de Goldman para succionar el dinero de la gente. Una maquinaria colosal, que Mark Taibbi no vacila en llamar tiburón o calamar gigante. Son operaciones aparentemente simples y que incluso puede que no tengan nada de ilegales, pero que han sumido al mundo en la mayor de sus crisis y están provocando la mayor desigualdad en todo el planeta. En su artículo publicado en la revista Rolling Stone Matt Taibbi resumía la esencia de este calamar-vampiro:
“La primera cosa que hay que saber acerca de Goldman Sachs es que está en todas partes. El banco de inversión más poderoso del mundo es un vampiro chupador envuelto como un pulpo alrededor de la faz de la humanidad, succionando sin descanso con su hocico sangriento todo lo que huela a dinero. De hecho, la historia de la reciente crisis financiera, se puede ver como una historia de la rápida declinación y caída del imperio americano, se lee como un Quien es Quien de los graduados de Goldman Sachs."
En el artículo indicado encontraréis los datos más importantes de su biografía y de la manera en que este francés, Profesor en economía y derecho, logro una gran notoriedad en 2005 durante la campaña del referéndum francés por el tratado europeo para establecer una Constitución Europea, abogando a favor del "no".
En el post de hoy, Etienne Chouard habla de la creación monetaria y de la estafa que son los impuestos.(2011)
La lucha frente a la corrupción no es una cuestión de ideología, sino una medida terapéutica, y por ende el abandono o renuncia es una medida de regeneración democrática. Está en juego la credibilidad del sistema.
“Ser bueno, ¿quién no lo desearía? Pero sobre este triste planeta, los medios son restringidos. El hombre es brutal y pequeño. ¿Quién no querría, por ejemplo, ser honesto? Pero ¿se dan las circunstancias? ¡No! ellas no se dan aquí”.
Estas acertadas palabras de Bertolt Brecht deberían hacer despertar a quienes en forma silente, y por tanto cómplice, asisten a la escenificación de la caída de los valores, la justificación de la mentira, la negación de la honestidad política y la desaparición de la decencia en el quehacer público en España.
Tengo que reconocer que cada vez me cuesta más comprender la indiferencia de un gran número de españoles y españolas que aceptan estoicamente, o bien jalean y justifican, los escándalos de corrupción y latrocinio de los servidores públicos como si fuera algo normal que forma parte de nuestra cotidianeidad.
Hasta tal punto ha llegado ese pasotismo, que ese contingente, alarmantemente alto, acepta, sin remordimiento, las burdas defensas mediáticas y políticas de quienes están en entredicho por su inapropiada actuación, que incluso podría ser delictiva, y no se inmuta cuando un jefe de Gobierno, duramente cuestionado, se limita, hasta ahora, como único argumento ante las graves acusaciones de corrupción en su contra, a anunciar una comparecencia 20 días después de la ratificación judicial del escándalo, y a conceder una entrevista pactada en la que justifica su silencio ominoso con una lacónica apelación al respeto al Estado de derechoque no limpia una conducta que apesta por su falta de transparencia y que alarma a la ciudadanía, ante las revelaciones de quien hasta hace poco era uno de sus fieles escuderos.
La fungibilidad de las opiniones políticas es algo sabido y asumido por el común de los mortales.
Pero resulta sorprendente la polarización de los medios de comunicación, en función del interés político o la facción a la que pertenezcan, olvidando (solo algunos lo recuerdan) el sagrado deber de informar a todos los ciudadanos, con objetividad e independencia.
en la administración paralela ronda las 30.000 personas.
Roberto Sanz Pinacho, ex director general de Deportes del Ayuntamiento de Madrid, dimitió el 9 de mayo de 2006 tras haber sido cazado conduciendo borracho. Su ostracismo duró menos de un mes: el 1 de junio firmó como nuevo empleado del Club de Campo, empresa dependiente del Ayuntamiento de la capital de España. Desde entonces, ha ganado un sueldo de más de 55.000 euros al año pese a no tener experiencia para el cargo.
El ejemplo de Roberto Sanz Pinacho ha servido como excusa para que el suplemento Crónica de El Mundo investigue más a fondo "la dedocracia en la que miles de burócratas son ungidos sin más criterio que la confianza de sus jefes". Entre los ejemplos que identifica el diario, uno de los más llamativos es el de Ignacio Prendes, el único diputado de UPyD en el Parlamento del Principado de Asturias.
Prendes, cuya formación política siempre ha hecho bandera de la reducción del gasto discrecional y la regeneración política, cuenta con siete empleados a su cargo. En total, su equipo cuesta 237.264 euros a los contribuyentes, después de la contratación de Rubén Pérez, un secretario a media jornada que se embolsa 27.150 euros cada año.
Pero los casos de Roberto Sanz Pinacho y de Ignacio Prendes son solamente algunos ejemplos. Otro caso llamativo es el del Defensor del Pueblo del País Vasco. La oficina del ararteko Íñigo Lamarca cuenta con 32 cargos de confianza, dos más que el Ministerio de Economía que dirige Luis de Guindos.
El sueldo de Lamarca supera el de Mariano Rajoy (80.730 euros frente a los 72.000 que se lleva anualmente el presidente del Gobierno). Igualmente, la mitad de los asesores que tiene a su cargo ganan más que los ministros del Gobierno de España. Los presupuestos para 2013 apenas contemplan un ajuste del 4,2% en la asignación que otorga el Gobierno vasco a esta oficina que, en cualquier caso, supone en sí misma un duplicado del Defensor del Pueblo nacional.
Nuevo reporte publicado por el Wall Street Journal muestra que en el 2012 las grandes corporaciones evadieron cientos de miles de millones de impuestos estacionando ingresos en paraísos fiscales offshore
La semana pasada se dio a conocer unreporte en el que se reveló que 60 de las más grandes compañías estadounidenses colectivamente mantuvieron más de 160 mil millones de dólares en paraísos fiscales, lo cual les permitió ocultar el 40% de sus ingresos y no pagar impuestos sobre ellos. Cada una de estas compañías por lo menos “estacionó” 5 mil millones de dolares fuera de su país, en una estrategia fiscal que se aprovecha de las lagunas legales.
La farmacéutica Abbot Laboratories incluso guardó más fuera del país de lo que ingreso dentro–8.1 mil millones en paraísos fiscales y 6 mil millones de ingresos totales. Microsoft logró argumentar que sólo el 7% de sus ganancias antes de impuestos fueron generados en Estados Unidos–teniendo 60 mil millones de dólares en el extranjero. Algunas compañías son tan buenas para la alquimia fiscal que simplemente llegan a no pagar impuestos en todo el año.
Estas cifras son apenas la punta del iceberg de una socorrida práctica de evasión fiscal que suele favorecer a las grandes empresas por sobre los ciudadanos comunes y corriente y que está difundida en numerosos países, no sólo Estados Unidos, que es solamente en cuestiones corporativa el ejemplo principal. Y aunque no pagan impuestos, las megacorporaciones tienen la influencia suficiente para exigir y casi obligar al gobierno de Estados Unidos a que las protega militarmente en sus desarrollos en el extranjeroy a castigar a aquellos países que no les abren las fronteras con intervenciones militares o embargos. Y por supuesto, cuando están al borde de la quiebra, y ya que lagunas legales y leyes a la medida les han permitido enriquecerse de sobremanera,pueden contar con que el gobierno las rescatará, ya que son demasiado grandes y su caída pone en riesgo a toda la economía.
Traducción de un artículo publicado en varios periódicos económicos alemanes, por su corresponsal en España
Hoy, 6 de septiembre, se encuentran en Madrid los gobiernos de Alemania y España, acompañados de un nutrido grupo de empresarios, y donde seguro hablarán sobre las condiciones para poder otorgar más ayudas financieras a España o a su sistema bancario. En los dos lados se ha elevado el tono en los últimos meses y es con gran expectación que España espera ahora la decisión que va a tomar el Tribunal Constitucional alemán, que esa sí es crucial, el día 12, sobre la conformidad o no del rescate europeo y las obligaciones derivadas para los alemanes.
En Alemania crece la crítica contra la supuesta"mentalidad de fiesta"de los españoles; en España los medios cada vez son más negativos con la supuesta dureza de la canciller Merkel. Pensamos que la situación es mucho más compleja de lo que presentan ambos gobiernos y la mayoría de los medios. España no es Grecia, pero España puede ser un paciente crónico si Alemania, junto con Europa, no contribuye a solucionar sus verdaderos problemas.
El fenómeno de la corrupción (ya sea en forma de
tráfico de influencias, o en forma de obtención de favores ilícitos a cambio de
dinero u otros favores) constituye una vulneración de los derechos humanos por
cuanto que generalmente entraña una violación del derecho a la igualdad ante la
ley, y en ocasiones, llega a suponer una vulneración de los principios
democráticos, conduciendo a la sustitución del interés público por el interés
privado de quienes se corrompen.
El término “corrupción” viene de la palabra latina
corruptio que significa “moral decay, wicked behaviour, putridity or
rottenness”, (decadencia moral, comportamiento malvado, putrefacción o
podredumbre). El concepto puede aplicarse a lo físico, como en “la destrucción
o pudrición de algo, especialmente por desintegración o por descomposición
acompañado por la insalubridad y la repugnancia; putrefacción”, o un
significado moral como en “deterioro o decadencia moral… (la) perversión o
destrucción de la integridad en el cumplimiento de los deberes públicos por
cohecho o clientelismo…”
Podemos clasificar la corrupción por su tamaño, así
podríamos hablar de la gran corrupción que se refiere a la corrupción por parte
de los jefes de estado, ministros y altos funcionarios y, por lo general,
indica grandes cantidades de bienes, o de la corrupción menor, también llamada
“baja” o “de la calle”, indica el tipo de corrupción que las personas sufren en
sus encuentros con funcionarios públicos y cuando utilizan servicios públicos
(hospitales, escuelas, autoridades que otorgan licencias, policías, oficinas de
recaudación de impuestos, etc.) Son, casi siempre, sumas de dinero modestas.
También podríamos clasificar la corrupción por su
tipo. La corrupción política incluye a los que hacen las leyes
(legisladores, dictadores) porque actúan como crea-dores de las reglas o de los
estándares mediante las cuales funciona una organización política. Estos
funcionarios buscan fondos o sobornos para su beneficio político o personal y
otorgan favores a sus seguidores en perjuicio de los beneficios públicos más
extensos. La corrupción administrativa comprende la utilización del
cohecho y el favoritismo para disminuir los impuestos, evadir las regulaciones
y ganar licitaciones para contratos de bajo nivel. La corrupción corporativa
ocurre entre los empresarios privados y los provee-dores de servicios
públicos. También incluye el comportamiento ilegal de los funcionarios
corporativos con tal de asegurar ganancia económica personal. La corrupción
institucionalizada designa el comportamiento de aquéllos que abusan de sus
cargos institucionales para influir sobre procesos o acciones institucionales
tales como el personal que pone en práctica las leyes y los miembros del poder
judicial; la corrupción operacional, de alcances más estrechos, describe actividades
y objetivos específicos.Otro enfoque hacia la definición se ha encaminado hacia
un campo de estudios determinado. En el campo económico, por ejemplo, Robert
Klitgaard ha definido la corrupción en términos de una ecuación: Corrupción =
Poder monopólico + Discreción – Rendición de cuentas.
Soborno
Puede definirse como la promesa, el ofrecimiento o
la concesión de un bene-ficio indebido, a un funcionario público, o que éste
solicite o acepte, directa o indirectamente, un beneficio indebido para sí
mismo u otra persona o entidad a cambio de que el servidor actúe o se abstenga
de actuar en el cumplimiento de sus funciones oficiales.
Se reconocen varias formas distintas de soborno. Al
acto de ofrecer un soborno se le conoce comúnmente como soborno activo y al
acto de aceptarlo como soborno pasivo.
Malversación o peculado
Se puede definir como la apropiación indebida u
otro desvío, por parte de un funcionario público, para fines no relacionados a
aquéllos hacia los cuales los activos fueron destinados, para su beneficio o
para el beneficio de otra persona o entidad de bienes, fondos o títulos
públicos o privados o cualquier otra cosa de valor que se haya confiado al
funcionario público en virtud de su cargo.
Tráfico de influencias
Se puede definir como la promesa, el ofrecimiento o
la concesión a un funcionario público o a cualquier otra persona, o la
solicitud o la aceptación, por parte de un funcionario público u otra persona,
directa o indirectamente, de un beneficio indebido con el fin de que el
funcionario publico o la persona abuse de su influencia, real o supuesta, para
obtener de una administración o autoridad pública un beneficio indebido para
el instigador original del acto o para cualquier otra persona. Para algunos es
irrelevante si la influencia se ejerce realmente o no y si se alcanza o no el
resultado que se pretendía. El tráfico de influencias se divide también, por lo
general, en su forma activa (otorgar un beneficio a cambio de influencia) y su
forma pasiva (solicitar o aceptar un beneficio a cambio de influencia).
Abuso de funciones
Se puede definir como la realización u omisión de
un acto en violación de la ley, llevado a efecto por un funcionario público en
el ejercicio de sus funciones, con el fin de obtener un beneficio indebido para
sí mismo o para otra persona o entidad.
Enriquecimiento ilícito
Se puede definir como un incremento significativo
del patrimonio de un funcionario público que no puede justificarse
razonablemente en relación con sus ingresos legítimos. Este es un asunto
especialmente polémico. Algunos alegan que la criminalización de esta conducta
infringiría el principio de la presunción de inocencia y que invierte la carga
de la prueba. No
obstante, ciertas decisiones jurídicas tienen un punto de vista contrario.
Este tópico se analizará en detalle en el segundo informe cada individuo tiene
derecho a ser tratado equitativamente por los funcionarios de gobierno y si una
persona soborna a un funcionario público esa persona adquiere un status privilegiado
en relación con otros individuos en su misma situación que no han sido
cómplices del acto corrupto. Hay una violación del derecho a la igualdad en
ambos ejemplos porque existe violación a este derecho cuando casos similares se
tratan de diferente manera y si la diferencia en el tratamiento es resultado de
la corrupción, esto obviamente no es una justificación objetiva o razonable.
La verdad es que abrir un diario español es como
sumergirse en un catálogo de corrupciones, inmoralidades o malas prácticas. En
las últimos días hemos conocido más novedades del caso Gürtel, del caso
Urdangarin, del caso de los Eres. Hemos sabido igualmente que el Parlament
creaba una comisión de investigación sobre diversos escándalos en la sanidad catalana
de los últimos años. Hemos leído que la Audiencia Nacional
imputaba a toda la cúpula de Bankia por cuatro posibles delitos, mientras la
fiscalía de Barcelona abría una investigación sobre las retribuciones
percibidas por altos cargos de CatalunyaCaixa. Partidos políticos,
instituciones del Estado, entidades financieras están bajo sospecha. Se diría
que en los años de bonanza la lupa con la que se miraban las operaciones
públicas y privadas era de menos aumentos que en la actualidad, con la gente
pasándolo mal y dispuesta a no perdonar ni una a quienes han dejado en poco
tiempo de encabezar las páginas de política y economía para encumbrarse en la
sección de sucesos y tribunales. Uno de los personajes más amorales de la
historia fue el francés Joseph Fouché, sobre quien Stefan Zweig escribió una
magnífica biografía titulada El genio tenebroso, donde explicaba que llegó a
declarar que "todo hombre tiene un precio y lo que hace falta saber es
cuál." En los últimos años, demasiados servidores públicos han llevado la
etiqueta con su precio en la chaqueta.
La corrupción tiene efectos devastadores para la
política, reduce la confianza en los gobernantes y desmoraliza a la sociedad. La propia
democracia se resiente de estas prácticas, los países pierden credibilidad y
los inversores se alejan. Una de las pocas cosas positivas de esta crisis es
que no resulta el mejor momento para que los facinerosos se vayan de rositas.
La ciudadanía está alerta y exige responsabilidades. Y, sin duda, eso es una
buena noticia para empezar a regenerar el sistema. Joan Baez declaró en una
ocasión: "Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre,
acabarás formando parte de ella." La gente lo ha entendido, sin necesidad
de que Baez se lo dijera con música.
Los gobiernos locales tienen a su cargo servicios
públicos cruciales (la salud pública, la educación, los proyectos de
infraestructura, etc.) que son vitales, especialmente para los grupos
vulnerables y desventajados. La corrupción puede aumentar el costo de esos servicios,
disminuir su calidad y distorsionar su distribución. El clientelismo y el
patronazgo constituyen uno de los retos mayores a nivel de los gobiernos
locales.
Los medios de comunicación, tanto locales como
nacionales, tienen un papel importante porque es a través de ellos, que las
personas conocen las violaciones a los derechos humanos y las prácticas
corruptas. S
Combatir la corrupción a largo plazo será esencial
para transformar las actitudes que hacia ella, tengan los jóvenes. Si la
próxima generación crece percibiendo la corrupción como algo normal, ya la
batalla se ha perdido. Los medios tienen una gran capacidad para influir y
desarrollar conciencia antico-rrupción entre los jóvenes.
El acceso público a la información oficial puede
conducir a lograr un gobierno más eficaz, más eficiente y menos corrupto. El
escrutinio de las instituciones oficiales puede reducir los abusos del poder,
incluso la corrupción.
La participación ciudadana en la actividad pública puede
mejorar la calidad de la política y el apoyo a la misma . Para lograr estos
objetivos, la mayoría de las personas necesitan estar bien informadas y los
funcionarios públicos no sólo necesitan dar a conocer la información sino
también asegurar que los mecanismos de consulta se apliquen con seriedad y sean
adecuadamente inclusivos.
El cargo público es percibido como
"la llave" para "trincar", si no lo haces "eres
gilipollas" y otros lo harán; y además no te va a pasar nada. Todo esto es
anatema a la verdadera democracia. Las tradicionales redes clientelares en
España siguen patrones establecidos y perfeccionados durante siglos de mala
gobernanza que son difíciles de extirpar. Estas redes, con sus
“intermediarios”, funcionan a través de comportamientos que incluyen
intercambios corruptos en los que las decisiones políticas están ligadas a
benefi cios económicos, y viceversa.
No obstante, la corrupción en España no constituye un caso excepcional ni en su
forma ni en su extensión. Spain is not very different. De hecho, el imaginario
sigue pautas que encajan en algoritmos defectuosos evidentes en muchas
sociedades y países por todo el mundo.
Lo realmente lamentable es que la distancia que perciben los ciudadanos entre
su ideal democrático y la realidad existente, ese cinismo hacia la política democrática
en España, representa una peligrosa desconfi anza generalizada en las
instituciones y en la capacidad de los sistemas de administración para resolver
el problema de la corrupción.
Es un círculo vicioso de difícil arreglo. Cuando no existe un sano equilibrio
entre las administraciones, la sociedad civil y los mercados, cuando los
sistemas de control no funcionan adecuadamente, no puede haber verdadera
“normalidad democrática”.
Pero quizás lo más desalentador es lo que esto signifi ca en términos de
iniciativa individual, de la percepción del esfuerzo personal, y por tanto, de
la posibilidad de cambiar “el sistema”. Mientras “esto” siga “siendo así”,
mientras las reglas del juego no estén claramente delineadas y sean iguales
para todos, nada cambiará.
La lucha contra la corrupción en España requerirá cambios signifi cativos en la
cultura política y también en la cultura empresarial. Como evidencian las
encuestas, los ciudadanos españoles no son especialmente propensos a la
corrupción, no se trata de un problema de moral pública. Se trata de un sistema
de control y responsabilidad defectuoso.
Para sanear “el sistema” y eliminar el impacto de la corrupción sobre la vida
social española, se requerirá una acción global concertada entre todos los
sectores sociales. Se requerirá liderazgo político e institucional decisivo,
responsable, y un llamamiento a un movimiento social imparcial e inclusivo que
abarque a las clases política, empresarial, cultural y académica. Solo así
estaremos en condiciones de romper el círculo vicioso
Fuentes:
Anatomía de la corrupción en España de Fernando Jiménez y Fernando Carbona