martes, 18 de diciembre de 2012

AÑO I Núm. 5 - Diciembre de 2012

7 SIETE 7

  Luis Javier Ruiz 

Siete son los vicios capitales; siete veces siete la indiferencia de los dirigentes hacia el resto.
Lujuria, del latín luxus, abundancia. Deseo desordenado e incontrolable.
Lujuria es lo que mueve a un regidor a venderlo todo, a hipotecar el futuro del municipio. Según algún autor, el adulterio es otra forma de lujuria y el regidor está unido (mediante juramento) al interés general de su pueblo; luego es adúltero cuando su lujuria le incita a poner en manos de otros el patrimonio de todos.
Algo así como "vender" dehesas y otros pagos.
Gula, tragar excesivamente; y en una de sus acepciones calmar el apetito excesivo por comidas costosas cuando no se tienen medios suficientes para pagarlas. En cierto modo una huída hacia adelante como lo es iniciar una obra megalómana de un polideportivo olímpico sin contar con un presupuesto suficiente y programado.
Avaricia, avaritia, acumulación de bienes, objetos, etc y, nunca lo había pensado, la compra de lo espiritual con bienes materiales. Vicio capital que lleva a actúar contra el bien común que (en teoría) dirige los actos, en aras del bien propio. Yo me subo el sueldo y el de los míos mientras quito y no pago el de los demás y además os subo los impuestos desorbitadamente. Pero tranquilos, os hago iglesias por doquier.

Pereza, acidia, dejadez de las tareas a que estamos obligados.
¿Cuáles son esas funciones? Desde luego no son organizar unos festejos cuando la bancarrota impide pagar servicios o acometer inversiones en pro de una buena atención socio sanitaria. Pereza es no luchar por tener un centro de atención primaria suficiente y sí tener monumentos por todas partes. Pereza es no evitar el cierre de servicios sociales cuando más falta hace. 
Ira, sentimiento descontrolado de odio y enojo que lleva a actuaciones desmedidas, irrespetuosas y agresivas o amenazantes como reacción a situaciones no apetecibles. Impaciencia con los procedimientos, negación de las opiniones de los demás. Quizás sea la ira lo que se apodera de un regidor cuando impide que otros hablen en un pleno o amenace a un ciudadano con no dejarle trabajar en este pueblo.
Envidia, invidia, deseo de algo que no se posee que nos lleva  a imitar lo envidiado o incluso, a emular a quienes ostentan bienes o puestos superiores. Se me ocurre que la construcción de una de las plazas de toros cubiertas más grandes de España y unas estatuas y otras estructuras millonarias (caras, carísimas en mi modesta opinión e innecesarias a todas luces máxime si el dinero no sobraba y no sobraba porque se necesitaba financiación) es un buen ejemplo de este vicio capital.
Soberbia, superbia, sentimiento desmedido del valor de uno mismo (infundado)  y desprecio del de los demás. Éste es el origen de los anteriores y el que más disfruto al reconocer en el arrebato de aquél que en los plenos manda expulsar a la oposición que le contradice, que los convoca y desconvoca cuando le parece o interesa, que no acepta el copago de un centro de salud complementario al ya existente y luego no construye otro, que en el sopor de su megalomanía manda construír, cual glorioso faraón, un entramado subterráneo desoyendo las recomendaciones en contra y perjudicando (presuntamente) y no atendiendo a algún contribuyente.
Cualquier parecido con la realidad es una insufrible coincidencia, ¿se parece también a tu alcade?

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La hora del Café

   Miss Marple  

- Vengo agobiada, Juani.
- ¿Qué te pasa?
- En primer lugar, al salir de casa, me he olvidado el móvil. He tenido que volver a por él. Luego, he ido a sacar dinero al cajero y la tarjeta no me ha funcionado (está gastada de tanto usarla, como decía Rocío Jurado).
- Bueno, ahora disfruta de un ratito de tranquilidad.
- Pues eso es lo que venía pensando. Te das cuenta que desde que tenemos tantos avances, tanta tecnología para hacernos la vida "más fácil", para no tener que esperar, tenerlo todo en el momento, estar permanentemente comunicada e informada, resulta que tenemos una vida más complicada que nunca. Ahora dependemos de todo: de la luz, del teléfono, de Internet, y de tener bancos (no nos podemos librar de ellos, aunque queramos). ¿Por qué? ¿Qué nos ha pasado para estar así? Hasta cuando deseamos tener un "momento para nosotros", lo empleamos en hacer algo, como deporte, baile, o cualquier actividad.
Recuerdo cuando era pequeña (hace la tira, ya lo sé), que mi madre hacía las cosas de casa cantando y alegre. Y cuando íbamos al "cole", íbamos andando, sin tener que pensar en donde aparcar. Si resulta que cuando dejas a los niños, ya estás estresada. Y luego, todo son normas: no aparcar aquí, el horario de esta oficina es este, tengo que llegar a tal sitio a tiempo. ¿Desde cuándo no nos dedicamos a nosotros mismos, de verdad, a no hacer nada, si es lo que nos apetece, a contemplar las nubes (y no estoy haciendo un anuncio de compresas), a respirar y oler el aire y las flores. Simplemente a contemplar y sentir la vida que hay en todo lo que nos rodea, y que está pasando sin darnos cuenta por culpa de "tener que hacer" tantas cosas. Hasta el ocio resulta una obligación.
Sabes, creo que nos estamos perdiendo la vida con tanto "disfrutar" de tener que hacer cosas.

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El referente  

   Aristarco Milton  

Lo decimos o no, pero en nuestro interior siempre existe un referente, un algo que nos evoca permanentemente  y da sentido. Se personaliza y se hace presente cuando queremos entender el porqué de muchas de nuestras acciones. Es un hombre, un símbolo, un dios o una esperanza.
La sabiduría  es siempre dulce, sencilla pero llena de contenido; y por eso, plena de verdad. Esta sencillez la otorga el auténtico conocimiento, que es como un viaje a Ítaca; el camino que deseamos recorrer no exento de dudas o de temor, de sueño y de esperanza, aquel mal que existía en el cofre de Pandora, pero que siempre nos religa con nosotros mismos. El sabio lo conoce, y más: lo siente y lo siente en la contradicción porque nada es solo, es y no es, está y no está, se vive y no se vive, como las aguas en las que nos sumergimos; y la sabiduría no está nunca, en los que se creen estandartes de algo, ni la ignominiosa actitud del prepotente intelectual o moral. La sabiduría es pasión por la verdad, es reconocimiento de las contradicciones que abre la puerta de la síntesis siempre.
 Hoy parece que los referentes se desmoronan; sólo existe certeza en los cultos de las masas que van de aquí para allá, sin identidad, sin valor, configurados sobre la vacuidad. La fascinación por el mito pasa irracionalmente de uno a otro. Dejarse arrastrar por el entusiasmo de las masas o por la ausencia de ganas de lucha no puede ser lo único que nos quede.
Los referentes  están en relación directa con aquello que aparece por televisión. No es extraño verificar que algunos no tienen tanta fama como las personas que aparecen en las páginas deportivas y, por este mismo motivo, no son valorados del mismo modo. La referencia coincide con la fama. Se conoce más el nombre de los deportistas que el de los premios Nobel, sea cual sea la rama de la ciencia que ha hecho que se les otorgue dicho premio. Javier Patarroyo ha pasado muchos años de su vida investigando la enfermedad de la  Malaria y la vacuna que puede erradicarla. Sus trabajos los regaló a las ONU; lo triste es que su   fama es menor que la de cualquier concursante de televisión. Esto, que puede ser comprensible socialmente, puede tener  otra lectura. A esos seres humanos que dedican su vida a luchar por hacer que nuestro mundo sea un lugar un poco mejor no se les otorga mayor valor que el que se les da,  en el ámbito individual, por unos pocos.  
He aprendido a entender y ver el dulce llanto de la sombra de una vida. He aprendido a escuchar el estremecedor silencio de mi alma. He aprendido que las heridas del corazón se lavan con lágrimas silenciosas. He aprendido que cuando se habla mucho es para no escuchar el silencio interior. He aprendido que la verdad no está en aquellos que dicen que la tienen. He aprendido que después de esto, de todo esto, nos encontramos con nosotros mismos o con nada. He aprendido que cuando el mediocre poderoso no puede controlarte,  amenaza. He aprendido que si dices lo que los demás quieren oír encuentras complicidad pero cuando dices la verdad, estás solo. He aprendido que los seres humanos llaman la atención sutilmente o de cualquier manera porque necesitan que se les valore. He aprendido que aquello que juré un día alcanzar se ha convertido en un triste sueño. He aprendido que entender un acto o una idea es entender toda una vida. He aprendido que si uno pretende educar, no tiene que dar discursos de educación; y estoy poco a poco aprendiendo a perdonarme.

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Intervenir o no intervenir
ante situaciones conflictivas

    Hipatia 

Cuando se publicó el libro "Thirty-eight witnesses" (Los treinta y ocho testigos) de A.M.Rosenty  que analiza el caso Genovese, se planteó la pregunta  que da título a este artículo. Se trataba de lo siguiente: el 13 de marzo de 1964, de madrugada, una joven, llamada Kitty Genovese fue violada y apuñalada varias veces, en la puerta del edificio  donde vivía en Nueva York. La agresión duró cerca de veinte minutos, durante los cuales Kitty no dejó de pedir auxilio hasta que ya no pudo seguir haciéndolo. Durante este tiempo , al menos treinta y ocho personas pudieron ver lo que ocurría. Nadie hizo nada para ayudarla, ni siquiera para avisar a la policía. En busca de una explicación  preguntamos: ¿por qué no ayudaron? Al oír el relato del caso Genovese, prácticamente todos nosotros pensamos algo así : eso ocurrió porque los vecinos de Kitty (o los neoyorquinos en general) eran gente egoísta y cobarde; si yo hubiera estado allí, Kitty no hubiera muerto:  habría llamado a la policía y, mientras llegaba, habría bajado yo mismo a defenderla. Al hacer esto, caemos en lo que llamamos el error fundamental de atribución: las personas se comportan de una manera porque son de una manera.
No obstante, el mecanismo que utilizamos, a menudo, para no intervenir ante situaciones conflictivas es la autojustificación, pues pensamos que nada ni nadie nos  obliga a actuar como héroes. Solemos descargar la responsabilidad que pudiéramos tener en los demás , más o menos así:1) alguien llamará a la policía, 2) no quiero significarme, 3) tendré que testificar,4)  actuar me va a acarrear problemas,etc...
En realidad  las verdaderas razones son : el miedo, el egoísmo, la indiferencia, y la falta de solidaridad. ¿por qué nos pasa  esto?, ¿qué sociedad estamos configurando? La sociedad manda. Se trata del individualismo social. Estamos creando una sociedad tan individualista que el mensaje que filtra a los individuos viene a ser : no te metas en líos. Nos encerramos en nuestra individualidad ¿por qué yo?. Lo que favorece también, este tipo de actitud es el anonimato de la gran ciudad. Calmamos nuestra conciencia y aplacamos nuestros miedos derivando nuestra incumbencia a la policía y a los servicios del estado
Darley y Latané eran dos sicólogos que trabajaban en NuevaYork. Como el resto de los neoyorquinos estaban horrorizados por lo que había ocurrido en el caso Genovese. La respuesta que dieron, sorprendente a primera vista, fue ésta. Los vecinos de kitty no la ayudaron sencillamente porque eran muchos y, por eso mismo, ninguno de ellos se sintió personalmente responsable de poner fin a la agresión. Esta explicación es solamente una hipótesis ¿cómo se podría probar su validez?  Comprobando experimentalmente  que, en situaciones análogas, las personas ayudan  o no en función del número de posibles intervinientes.
Al final, a pesar de que, a veces, pesan más  las razones para no intervenir ante situaciones conflictivas, creo que hacerlo con prudencia, nos haría sentir moralmente mejor (pues nos podemos encontrar algún día también en situación de pedir ayuda).
Además es un deber cívico y no socorrer en casos concretos, se considera un delito castigado por la ley. 

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Eufemismos (hablar en fino) 

     Javier Ruiz-Medrano Lucas 

Eufemismo. Según el diccionario de la Real Academia "manifestación suave y decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante ". En román paladino utilizar palabras dulces para describir hechos o situaciones que no lo son. Desde hace ya bastantes años, en España, le hemos pegado un repaso al lenguaje que talmente hemos desterrado la palabras que nos sonaban mal o que nos provocaban sentimientos inquietantes sobre la realidad de la vida que, por supuesto, no es la vida que nos venden en el Corte Inglés ni la que nos muestran insistentemente los anuncios de televisión. Los ejemplos son miles. Algunos mueven a risa y otros sencillamente enmascaran tanto el hecho que quieren describir que muchas personas no se enteran de la película. También, los eufemismos digo, tienen la particularidad  de que para decir una palabra emplean dos o tres, con lo que hay que hablar el doble para decir lo mismo. Todas las capas de la sociedad utilizan cada día más este tipo de lenguaje pero especialmente a nuestros políticos no se les cae de la boca. Ellos hablan y hablan y muchos ciudadanos no se enteran de lo que dicen. Vamos con algunos ejemplos. Ustedes recordaran que antes había basureros y basura. Ahora no. Ahora hay puntos limpios y residuos urbanos. Los viejos son ahora la tercera edad. Un impedido es ahora un discapacitado físico, antes disminuido físico. Un piso de juguete es una solución habitacional (eso dijo la ministra del ramo en su momento). Ya no hay negros, son personas de color. Una multa es una sanción, que parece menos. Un preso ya no es un preso, ahora es un interno, vamos lo mismo que cuando yo estudiaba en aquel colegio de frailes. Hace tiempo que un suspenso escolar se despacha con un "necesita mejorar" que queda más bonito en la cartilla de las notas. Pobres, lo que se dice pobres ya no hay., ahora son indigentes cuando no marginados sociales. Las cárceles han pasado a ser centros penitenciarios que suena  como si fueran hoteles de cinco estrellas. Un reformatorio es hoy un centro de remodelación de menores. Un asilo es denominado pomposamente como centro geriátrico. Un aborto, de los de siempre, se dice hoy interrupción voluntaria del embarazo. Pegar una paliza a una mujer (o a un hombre) por parte de su pareja, es violencia de género. Los terroristas son desde hace tiempo los violentos, no se vayan a mosquear y se hagan más terroristas todavía. Las obras perpetuas que pueblan muchas ciudades de España son actuaciones urbanísticas. Un ciego es un invidente. Un cáncer es un tumor maligno o una larga enfermedad. La crisis galopante que estamos viviendo fue en boca de nuestros gobernantes primero una desaceleración, luego un aterrizaje suave y más tarde un reajuste coyuntural. Aún recuerdo los esfuerzos de los políticos por no mencionar la palabra crisis. Parecía que les iba la vida en ello. Y ¿Que me dicen de los brotes verdes? Bueno esto entraba más bien en el campo de la ciencia ficción. Se podrían enumerar cientos de expresiones que utilizamos con tal de no llamar al pan, pan y al vino, vino. Nuestra sociedad no soporta la definición clara y precisa de aquello que no la gusta. Lo curioso es que vemos en las pantallas del cine, la televisión o  el ordenador las mayores barbaridades y luego tenemos pudor en decir que el Capitán Garfio es manco y el pirata Pata Palo es cojo. Finos que somos, vaya. Nos hemos empeñado en hablar de una manera cara al público y de otra en privado y, poco a poco, ambos lenguajes se separan tanto que parece que estemos hablando en distinto idioma. Es tal el empeño, sobre todo por parte de nuestros políticos, en retorcer los conceptos, que se acuñan términos como aquel que hace unos años definía a Navalcarnero como "punto piloto de dinamización turística" que se pudo observar en letreros colocados en las entradas de pueblo. Alguno andará todavía preguntándose que podría significar eso. Por cierto no tardara en ponerse a la venta, si no lo está ya, un diccionario completo de eufemismos para que todos podamos entendernos y expresarnos con propiedad. Así sabremos que Santiago apóstol no mataba moros sino magrebíes y que lo que los ingleses llevaban como esclavos a América no eran negros sino subsaharianos. Es tal el cúmulo de eufemismos, que lo invaden todo, desde el parlamento hasta la escuela. Hemos desterrado las palabras precisas y contundentes de nuestros mayores y hemos creado un lenguaje de la señorita Pepis que a muchos nos tiene descolocados. Pronto un calvo será un disminuido capilar  u otra lindeza que puedan ustedes imaginar. En fin, un lío que nos formamos nosotros solitos por hablar con palabras presuntamente decorosas de la cuales alguna no esta ni en el diccionario (busquen dinamización)
Habrán notado ustedes que me he dejado un eufemismo en el tintero de los que más en boga están en los últimos tiempos. Ha sido aposta. Más que nada porque recuerdo el disgusto que se llevó mi abuela cuando se enteró de que aquello de hacer el amor era ni más ni menos que joder. Vamos, que no lo relacionaba ella con aquello que hacía con mi abuelo de vez en cuando para darse una alegría "pal" cuerpo. Cosas de no llamar a las cosas por su nombre, ya ven. Empezamos jodiendo, seguimos haciendo el amor y vamos a terminar jugando a médicos y enfermeras que es otro eufemismo que viene a describir el mismo asunto.

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El Penalti o la necesaria autocrítica

      Regulo 
Entre los aficionados al futbol es habitual pensar que un choque en el área contraria debe ser sancionado con la falta máxima. Sin embargo cuando un atacante cae frente a nuestra portería, la falta ha sido simulada.
Esto, en futbol, no parece grave. Aunque algo más de objetividad no vendría mal. Pero en el campo de las ideas y de la política, el asunto adquiere otros tintes.
Actualmente la manipulación de la opinión pública es similar a lo practicado en los regímenes más autoritarios y dictatoriales del siglo XX. Solo que ahora estamos más divididos y enfrentados.
Nunca, al menos en occidente, ha sido más obsoleta la división entre derechas e izquierdas. Lejos de reconocer ésto último, las opiniones se radicalizan. El pensamiento único conduce a la oposición frontal a todo lo que venga del bando contrario y la irracionalidad lleva inexorablemente a la violencia.
Incluyo en el titulo de estas reflexiones el concepto de autocritica. ¡Que necesaria resulta! En un estado social y de derecho las únicas revoluciones posibles deben partir del individuo. De individuos bien formados y responsables. En una escuela donde el único "adoctrinamiento" legitimo sea la honradez y el absoluto respeto al prójimo. Lo demás, que no es poco dada la extrema complejidad de la sociedad actual, debería venir por añadidura.
Los indicadores de la violencia en todos los ámbitos sociales están disparando las alarmas. Como antídoto a los extremismos, los educadores deberían fomentar, además de una ética social, necesariamente asumida por cualquier postura política, un sentido crítico que comenzara por analizar las propias acciones e ideas. Quizá así, políticos y partidos se comportarían con más fidelidad hacia los ciudadanos, entre otros aspectos moderando sus declaraciones, que nunca son inocentes, y que muchas veces tanto perjudican  la opinión pública.
La Juez que instruía el caso de los ERE andaluces era abucheada e insultada a diario al salir de su casa. Y no por los políticos imputados…. ¡por ciudadanos de a pie!
Ciertamente se impone la necesidad de moderación, reflexión y autocritica. Por cada uno de nosotros, por los partidos políticos y por los gobernantes.
Así sea.


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     G. Malanda 




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Privatizar

  J. Cardeña 
Imaginemos cualquier persona, familia o grupo que dispone de una vivienda de su propiedad totalmente pagada. La situación económica por la que pasa coincide con un momento especialmente negativo. Entonces, para salir de apuros, a alguien se le ocurre vender la vivienda incluyendo en el contrato un acuerdo para poder residir en ella a cambio de un alquiler. En el ámbito privado, cada uno puede practicar la ingeniería financiera como mejor le parezca: los actos que realice serán de su exclusiva responsabilidad.
Ahora bien, los bienes y servicios públicos, que nos pertenecen a todos como escuelas, hospitales, edificios administrativos, etc., están siendo considerados por políticos sin escrúpulos mercancía que puede ser vendida al mejor postor -o  al más cercano- que se interese por ellos. El servicio que ofrecerán una vez privatizados, dicen, será más barato y de mayor calidad. En realidad sólo buscan financiación inmediata para parchear gestiones deficientes, dilapidando recursos destinados para uso de todos costosamente conseguidos a lo largo de los años. En sanidad, por ejemplo, sabemos además que lo de barato no es cierto. Hay publicaciones en las que se constata que el coste de una cama en hospital privado, comparándola con uno público, es superior. Si a esto le sumamos que el personal de un hospital público accede a su puesto por oposición, se elige a los mejores en su campo, lo que hace de este método una garantía de formación y profesionalidad. Otro factor a tener en cuenta cuando la prestación de un servicio público se hace por medio de una empresa privada es que esta necesita que el negocio sea rentable, es decir, obtenga beneficio -cuanto más mejor- y el alquiler que tendríamos que pagar por los servicios privatizados, a largo plazo, no sería asumible.
Los estados avanzados son conscientes de la necesidad de equilibrio entre los sectores público y privado, cada uno con su ámbito de trabajo. Así, investigación y desarrollo de nuevas tecnologías se dan mayoritariamente en la iniciativa privada, mientras que los apartados que se refieren a Sanidad, Educación, Defensa, etc. corresponde prestarlos, por ser de indudable interés general, al sector público. Esto no quiere decir que la iniciativa privada no pueda prestar determinados servicios: siempre que emplee recursos propios para realizar su actividad y los destinatarios se hagan cargo del coste, adelante.


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  La batalla de Dien Bien Phu


 Giordano Newton 
 

Cuando era un estudiante de bachillerato en Alcoy (Alicante ) pasaba todas las mañanas ante el cartel publicitario de una película “ La batalla de Dien Bien Phu* “,yo tenía unos quince años, luego eran los años cincuenta y pocos, cuando todos los compañeros de clase fuimos a ver la derrota y marcha de los franceses de Indochina. Que lejos estábamos de sospechar que esa guerra todavía nos iba a marcar sesenta años después. Los americanos en la era de Dwight  D. Eisenhower. John F. Kennedy, y Lindon B. Johnson  invadieron Indochina, es lo que conocemos como la guerra de Vietnam, o la segunda guerra de Indochina . Los esfuerzos económicos de esa guerra llevaron a Richard Nixon a la desregulación; a abandonar los acuerdos de  Bretton -Voods, donde el dólar se había convertido en la moneda tipo vinculada al oro y todas las demás monedas del resto de países se fijaron con arreglo al dólar. Esta desregulación, es la verdadera causa de lo que ahora estamos sufriendo. Empezaron a especular con la moneda y poco a poco el capital financiero que por esas fechas solo representaba un diez por cien de todo el capita mundial, hoy es más del 95 por cien  y en el mismo día se mueven mas de un trillón de dolares dos veces, una en la bolsa de New York y con la diferencia horaria de 14 horas el mismo capital pasa a la bolsa de Tokio ; esto facilitado por las computadoras que permiten estos enormes trasvases de capital en muy poco tiempo. Este capital financiero solo busca la estabilidad monetaria  a cualquier precio para que no pierda su dinero valor y puede presionar a cualquier divisa si ve signos de expansión económica que suponga riesgos de inflación, esto quiere decir que por eso, puede presionar también a cualquier gobierno, simplemente con una pequeña retirada de divisas. Así las cosas, se entiende todo lo que está pasando. Esto es conocido por todos los economistas y los gobiernos, pero ni unos ni otros hablan claro a la población por diversas razones; los economistas porque muchos no pueden si quieren conservar el puestos de trabajo y los políticos para obedecer a sus amos y poder maniobrar en ese corto margen que les queda. Estas políticas de austeridad y de recortes, está haciendo sufrir   a la población hasta extremos inauditos y mientras la población del tercer mundo y también del primero, en una gran proporción está mal nutrida, enferma, con enorme conflictividad social, las   élites de todos los países están rompiendo todos los techos de beneficios; su euforia es total . Así, según la revista Forbes, se han incrementado  en todos los países del mundo, las grandes fortunas. Esta es la paradoja, mientras la mayoría de la población cada día está peor, una minoría crece en patrimonio como nunca.
 Otro día continuaremos con las consecuencias, que esto puede tener para el planeta de no poner freno a esta locura; amenazas de nuevos fascismos. desertización, guerra y todos los desastres apocalípticos. Es necesario que la población mundial tome conciencia (también el pueblo de Estados Unidos empezó a sufrir antes que Europa esta crisis, por razones que comentaremos otro día) ,es difícil, pero si esto sigue así, es posible que en un corto plazo esta civilización se colapse.
 Después de estas consideraciones , tiene pleno sentido, cuando el filósofo posmoderno y neopragmático Richard Rorty , dice: “el conocimiento no es más importante que la conversación “ . Antes de esta afirmación hace una crítica  al saber científico ,como un consenso entre los hombres y no como un saber superior ... Richard Rorty falleció el año 2007, o sea, que todavía vivía cuando el once de septiembre ,atentaron contra las torres gemelas y el pentágono .
Para Rorty la actividad filosófica debe entenderse como una especie de descripción y de narración entre las otras ,más o menos diferente de las otras pero en absoluto superior. Conviene inspirarse en los filósofos que han contribuido a la deconstrucción de los privilegios de la palabra filosofía o a la promoción de una filosofía creadora y perspectivista como Nietzsche, Dewey, Wittenstein, Heidegger, Gadamer ... Los filósofos pueden y deben contribuir a relanzar indefinidamente y de un modo creador y enriquecedor la conversación de los hombres entre si”...Hottois 1999 **
Si se encuentra alguna solución para salir de esta peligrosa crisis, será para tener un mundo mucho mejor que todo lo conocido hasta ahora y si no es así, desapareceremos simplemente ¡ Tanto está en juego !
* Dien Bien Phu es una aldea de Vietnam
 ** Estas consideraciones sobre el pensamiento de Richard Rorty ,las he incluido en este artículo por lo que puedan contribuir a la toma de conciencia colectiva ( la conversación ***) para enfrentar los retos a los que nos enfrentamos en estos momentos y sobre todo por la profunda convicción que arrastro desde hace muchos años de que en nuestro espíritu caben juntas la ciencia, la filosofía y la poesía, su separación ha sido pragmática; es el culto que rendimos a la eficacia ( no tiene otra razón la especialización )
*** ¿Esto no os recuerda a Sócrates? Al poder nunca le interesó que las personas pensaran y hablaran con libertad .Recordar que por buscar la verdad le hicieron beber la cicuta



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