sábado, 6 de julio de 2013

Ciencia y religión.




El discurso científico es la clave del sostén del poder en estos momentos. Por eso creo importante trascribir la primera parte de una conferencia de Jesús García Blanca que anunciamos hace poco, aunque con matices míos.

De siempre cuando no estaba de acuerdo en algo de la medicina me decían: es que eso no es científico, cuando querían echar por tierra a la acupuntura : es que la acupuntura no es científica, y así sucesivamente. Un día me dije: pero “si yo no quiero ser científico, yo quiero ser médico“, y ahí se acabaron mis contradicciones. Decidí ser médico, no científico, yo nunca pensé en afiliarme a esta ciencia como ahora se entiende. Luego conocí a los disidentes científicos y la cosa me cuadró aun más.

Luego me cambiaron los criterios de pandemia, antes despreciaron los postulados de Koch, y finalmente se han dejado de ver los virus por el microscopio electrónico, o ha dejado de ser necesario el gold standard para que una prueba se pueda utilizar en todo el mundo para sentenciar a muerte al que le salga positiva.

Finalmente descubrí las leyes de la medicina, pero la ciencia no acepta estas leyes: por lo visto no son científicas ¿entonces porqué son leyes?.

Hoy me he dado cuenta de que ya no soy chamán ni brujo, me estoy convirtiendo en médico. ¡A la vejez: viruela!.

Las personas de la sociedad se dividen en: los que mandan y los demás. Dentro de los que no mandan existen:

- Los que obedecen: la mayoría inconsciente (los que no saben)

- Los que se revelan: la minoría crítica y concienciada (los que creen que saben).

Los mecanismos de control sobre los que no mandan son: de manipulación sobre los que obedecen y de represión sobre los que se revelen.




Los mecanismos básicos de manipulación son: la mentira y el miedo. Para manipular tienen falsimedia: los que falsean la realidad y extienden el terror, aunque hay otros muchos mecanismos como la “ciencia”. Con falsimedia se adoctrina en la “versión oficial de las cosas”, que es intrínsecamente falsa. La represión se hace con medidas coercitivas mediante la máquina militar (a países) y los subpoderes legislativo, ejecutivo y judicial (a personas o asociaciones de estas).

Los gobiernos de los estados son “mandos” intermedios controlados por el poder, y para mí muchos de estas personas de los gobiernos también inconscientes de la realidad. Los organismos internacionales son para controlar a los estados, para las personas su utilidad es inoperante. Son de los que “mandan” que a su vez controlan la reserva federal (depósito central del “imperio”) y quienes tienen sus órganos decisorios propios: como el el instituto de asuntos internacionales, el consejo de relaciones exteriores, el club Bildelberg y la comisión trilateral, detrás de los cuales están siempre tres o cuatro familias: el poder. Estos organismos controlan al G8 (que controla a su vez a la ONU) así como al banco de pagos internacionales. La ONU controla el banco mundial y este a través de unos organismos (FMI y el acuerdo general de comercio, etc…) controla sucapitalismo. Y así hasta llegar a los curritos: abajo del todo. Los de abajo del primer escalón ya no se enteran de todo el plan y cuanto más abajo nos vamos, menos idea tenemos del plan.



Falsimedia y falsimedios

Es controlada por la CIA entre otros (un ejemplo: el “libro de registros por la cara”: face book) , los Morgan se hicieron hacia los 1915-1916 los amos de los principales medios estadounidenses y por tanto luego pasaron a Rockefeler (el dueño del terreno donde se construyó el edificio de la ONU).



La prensa es la herramienta de los ricos, no es independiente. Los periodistas si son independientes. Si una persona trabaja para prensa no independiente no es periodista independiente. ¿Es periodista?, me pregunto yo. Según el periodista (independiente) Pascual Serrano, que analiza falsimedia en sus libros: “Desinformación. Como los medios ocultan el mundo” y “Traficantes de información”. Falsimedia maneja “pseudo-fuentes” (inventadas) y en los media no existe libertad de expresión para los periodistas. Las noticias en un 80% son copia y pega de agencias de noticias. El encuadre es muy importante. Silenciar lo que no interesa es fundamental. La descontextualización se usa para presumir de libertad. Y se crea una imagen de “falso” pluralismo en ellos. El lenguaje da apariencia de neutralidad: lo imparcial es lo que no cuestiona lo que viene de sus pseudo-fuentes, es decir lo que no cuestiona el sistema. También existen los filtros de selección. Y las noticias hablan de lo que alguien dice que ocurre. Yo añado que hablan de menos del 1% de lo que ocurre, es decir: nos tienen informados.



La ciencia

Para sostener el discurso del poder se usa la ciencia, lo que hoy se entiende por ciencia. Se trata de la ciencia en general moderna occidental, como la medicina moderna occidental (no la Medicina). La ciencia sirve como discurso ideológico. Lo más dogmático de ese discurso es que, al parecer no ideológico, supuestamente objetivo, es incuestionable… Ciertos científicos metidos en las instituciones del poder imponen a los demás lo que ellos han decidido que es lo objetivo. No son los más honestos ni los mejores, sino los que están en el poder.

Occidente aporta al mundo el “fundamentalismo” científico (su ciencia es incuestionable). En vez de progresar hemos involucionado, de las ciencias tradicionales a la moderna y profana que no tiene en cuenta más que la dimensión material del ser humano excluyendo dogmáticamente todo lo demás.



La “ciencia” se comporta ahora como una pseudo religión. Para acabar con todas las religiones vino la religión científica: Augusto Compte (El Catecismo Positivista). La ciencia usa los mecanismos que antes operaban en la religión. Lo que la ciencia no ve no se debe ver: esto es un dogma (una fe -por eso los médicos dicen tanto: “yo en eso no creo”, religión, afirmación, doctrina, teología, evangelio). Lo demás es un sofisma: falacia, engaño, falsedad, argucia, trampa, argumentación. ¡Lo llevamos claro!. La ciencia no se puede cuestionar…


Paralelismos entre religión y ciencia:

Religión – Ciencia

Iglesia – Comunidad Científica (que no existe, es un concepto inventado no real…)

Encíclicas – Revistas científicas (que dicen a los científicos, y al resto de la sociedad, lo que tienen que “creer”).

Herejes - Científicos disidentes y críticos, que se oponen a la versión oficial que los científicos del poder tratan de imponer.

Los extremistas – pseudoescépticos, que se llaman a sí mismo escépticos pero tienen muy claro en lo que “creen”, siendo absolutamente dogmáticos por ello. Yo lo llamaría disidencia controlada (pseudo-disidencia). Hacen un buen servicio a la iglesia científica.


Las revistas científicas son parte de falsimedia pero dirigidas a un público especializado. Financiadas por las industrias, tienen su propio sistema de censura o Peer Review una de cuyas traducciones, libre pero correcta, podría ser “el colega que chequea”, Y ¿que chequea?: la “validez científica”.

La validez científica entendida por los colegas es: lo que beneficia a la gran industria.



La medicina

Es una ciencia aplicada (pero que carece de leyes demostradas, pues sólo se basa en hipótesis). Tiene el poder de imprinting de sus actores porque estos manejan los problemas relacionados con la vida-muerte además de ser muy científicos.

Si le pasamos el Kit de Carl Sagan para detectar una pseudo-ciencia vemos que esta medicina lo aprueba con un 10:

1. Las confirmaciones no son independientes, en su mayoría porque generalmente los “productos” se validan por sus propios fabricantes-vendedores.

2. No alienta el debate ya que el modelo occidental moderno es único, descartando la validez de cualquier otra Medicina: que son pseudociencias, espiritismo, charlatanería, creencias no válidas, no científicas, o supersticiones.

3. Utiliza argumentos de autoridad: lo que dicen sus Nobel va “a misa”.

4. No confronta hipótesis, con reacciones incluso violentas si una hipótesis es contraria a la hipótesis oficial (atención a la palabra hipótesis).

5. No hacen experimentos de control verdaderos (repetitividad).


Podemos concluir, según Carl Sagan, que la medicina actual moderna, tecnocrática, farmacéutica, del poder y occidental es una pseudo-ciencia. Sus encíclicas son las revistas médicas (que dicen a los médicos, y al resto de la sociedad, lo que tienen que “creer”). Y tenemos a los periodistas especializados en noticias de salud, que en USA suelen ser de la Fundación Rockefeler.

Los Fundamentalistas científicos conceden a la ciencia el papel de religión científica. Se creen en una guerra santa por tanto. Su lenguaje puede calificarse como religioso “hay que salvar a la humanidad de las otras pseudo-medicinas”, casi con tintes paranoides. Cualquier mensaje que no les resuena con su ciencia es peligroso: hay miedo al diferente, fanatismo. Parten de una sola verdad y al no tener argumentos, su estrategia es “siempre” la descalificación personal. Utilizan prejuicios, apelan a la autoridad y al academicismo (lenguaje universitario), y tienen falsimedia para el adoctrinamiento.

Los diez dogmas de la ciencia, que detienen su avance (según Rupert Seldrake) son especialmente seguidos por la medicina. Estos dogmas son: “la naturaleza es mecánica, la materia es inconsciente, las leyes de la naturaleza son fijas, la naturaleza no tiene propósito, el total materia + energía es constante, la herencia biológica es material, toda la memoria está almacenada en un lugar específico del cerebro, la mente es el cerebro y los fenómenos paranormales son ilusorios”.

Termino diciendo que NO hay que acabar con el conocimiento científico, sino romper su retórica de verdad, y el arma clave es el pensamiento crítico y la sencillez.


Fuente:  http://mundodespierta.com/2013/05/16/ciencia-y-religion/


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