martes, 1 de octubre de 2013

Año II Núm. 14 - Septiembre 2013

La idea era buena

.  María Darling  .

Nos pasamos la vida buscando una buena idea que poder llevar a cabo y nos permita vivir de las rentas el resto de nuestros días pero, ¿qué es en realidad una buena idea? En numerosas ocasiones vemos triunfar las ideas de forma que se nos muestran como algo perfecto, un engranaje en el que todo encaja. Podemos incluso visualizar a sus autores con una bombilla gigante sobre sus cabezas, representando el preciso instante en el que fueron iluminados… Pero esto no es realmente así puesto que las ideas, como todo, son algo mucho más complejo que en función de multitud de matices y circunstancias  pueden desviar el rumbo de las mismas hacia lugares insospechables, hasta el punto de conseguir que una idea inicialmente buena o loable se convierta en una catástrofe y viceversa.
Nobel, el químico e ingeniero que da nombre a uno de los premios más reputados de todo el mundo, fue además el inventor de la dinamita. Nobel tenía un hermano que murió junto con otras cuatro personas en una explosión de nitroglicerina. Este hecho le llevó a investigar el modo de hacer más estables los explosivos empleados en las demoliciones mineras y de otras obras de infraestructuras, haciéndolas más seguras y fiables y facilitando el progreso de estas áreas de crecimiento. Por otro lado la dinamita fue de gran utilidad en la fabricación de explosivos destinados a fines bélicos. La idea era buena…
Una idea tiene estructura de red, como el cerebro. Cuando en nuestro cerebro surge una idea, una nueva red neuronal se configura en torno a ella. Las buenas ideas se producen en entornos colectivos donde un grupo heterogéneo de personas pueden compartir sus ideas y opiniones, confrontando aciertos y errores y poniendo en común los distintos intereses del colectivo. De esta forma la lluvia de ideas y percepciones aportadas pueden combinarse y recombinarse, encontrarse, chocar, rebotar, aparearse e incluso reproducirse hasta conseguir modelar una idea común colectiva.
En 1985 el escritor y psicólogo Edward De Bono en su libro "Seis Sombreros para pensar"  propone una técnica o método de pensamiento en la que a través de la combinación de seis direcciones distintas de pensamiento se pueden fomentar el pensamiento paralelo, la amplitud de pensamiento y la separación de los intereses exclusivamente personales. A través de un juego de sombreros de colores que cada participante puede ponerse y quitarse en función del pensamiento que esté utilizando, se consigue poner sobre la mesa el mayor número de variables posibles a tener en consideración durante el desarrollo.
El sombreo blanco maneja datos, hechos y cifras; el rojo representa las intuiciones, emociones y sentimientos; el sombrero negro busca el juicio y la cautela; el amarillo es el optimista, que saca valor de las distintas propuestas; el verde es creativo, busca alternativas y, por último, el sombrero azul,  ligado al meta-conocimiento, es el que controla el proceso desde una posición más global…
En definitiva, la multiplicidad de vías de acercamiento nos permite visualizar una mayor variedad de puntos de vista y contemplar los intereses del colectivo. Este tipo de técnicas resulta de gran utilidad, aunque también los espacios puede incentivar los procesos de generación, desarrollo y ejecución de las ideas potenciando la innovación y la creación desde los espacios de esparcimiento y el intercambio a través de espacios comunes de trabajo…Véase el caso de Google. Horarios flexibles, el juego como parte del proceso de trabajo, áreas abiertas de trabajo, áreas de descanso, espacios… La idea parece buena…
Cuando una idea parte y se desarrolla de forma absolutamente individual está probablemente abocada al fracaso. ¿Sabe acaso alguien cómo se hace un lápiz? Unos saben sobre la tala de árboles, otros serán conocedores de las minas de grafito, otros de montaje… La colaboración y ayuda de distintos individuos que piensan e intercambian sus ideas y recursos podría hacer que funcionara o no… puesto que además de buenas ideas y buenos equipos hay infinidad de matices en torno al proyecto que pueden hacer que el camino derive hacia territorios hostiles que obstaculicen el desarrollo de la idea y sólo el tiempo, la paciencia y la perseverancia podrán llevarla a su destino que, por otro lado, no tiene por qué ser el que imaginábamos al principio…
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La hora del café

  .  Miss Marple .

- Ya se han acabado las fiestas, y este año, la pólvora me ha gustado más que otras veces. La verdad es que, para mí, es lo mejor de las fiestas, junto con el chocolate con churros. Lo malo es el sitio en el que se toma, tan ruidoso y ajetreado que resulta muy molesto. ¡Pero me sacrifico con gusto!
- Pues a mí me gusta mucho el baile y es algo que echo de menos en este pueblo. La gente es muy poco bailona. En Galicia, mi tierra, en las fiestas y romerías siempre hay muy buenas orquestas, y la gente sale a bailar y a disfruta de la música, y ¡hasta aplauden! Algo que aquí no es muy habitual.
- Pues hablando de música, me han dicho que Bertín Osborne ha venido a dar el pregón y luego dio una función.
- Ya lo creo, yo no me lo perdí, con lo guapo y simpático que es.
- Pues no sé, Juani, guapo y simpático, lo será, y cantar, para mi gusto, lo justito. Hay tan buenos cantantes en este país que no pueden acceder a un escenario... Pero claro, no se llaman Osborne...
- Como eres…
- Lo que me parece una barbaridad es la pasta que le han dado por su actuación: más de 30.000 euros. O sea, lo que gana mi hijo en 3 años; abogado y vendiendo seguros, y encima hay que dar gracias porque tiene "trabajo".
- Ya lo creo, porque he leído que sólo trabaja uno de cada 2 jóvenes.
- De todos modos, volviendo a lo de Bertín, no sé si le pagan por "cantar", por "guapo" o por "simpático", pero ni sumando ni multiplicando vale la cantidad que se ha llevado. Claro que no es más que mi opinión.
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La mentira y la necesidad de la mentira

 .  Aristarco Milton  .

No  vamos a opinar lo mismo de este artículo cuando estemos en público que cuando reflexionemos sobre él en privado: reconocer que es verdad es delatarnos. La consideración que pueden tener los demás de nosotros cambiaría y probablemente se nos consideraría unos cerdos si dijéramos "pues,  es verdad lo que se expone en él". Señores, se sabe con certeza que el 98% de los genes del ser humano son idénticos a los de los primates. Nuestra naturaleza es animal pero la ocultamos con eso que llamamos cultura, educación o lo que quieran.
 El hombre y la mujer no son iguales y una de las diferencias más fuertes la hallamos en el terreno de la sexualidad: el hombre es polígamo sexualmente y afectivamente monógamo y la mujer, lo contrario, es monógama sexualmente y polígama afectivamente. Si la mujer está bien con un señor, no necesita ningún otro aunque le encanta que la tecleen.  El hombre puede estar muy bien con una señora pero si le gusta la vecina, o la hermana, o la compañera, y pudiera estar con ellas sin conflictos con su actual pareja, estaría encantadísimo, pero lo oculta y miente: "No cariño, contigo estoy muy bien, no necesito nada más, friego los cacharros, barro, te acompaño a la compra, lo que sea para que no haya enfado y pueda haber tema”.  Además se miente para que ella crea que es verdad: "No, yo no soy así, esto lo dice el pájaro este, pero no es mi caso", diría él. Ella necesita de esa mentira. El hombre al ver  una mujer que le gusta no quiere invitarla a café, o a cenar o a pasear; lo que quiere es acostarse con ella, y luego ya tomará el café o cenará. Pero le miente y ella necesita esta mentira,  ya que, si dice la verdad, se siente un objeto de uso.  Ella necesita la  parafernalia y la oratoria. Se arregla, se viste, se oculta para parecer más guapa y necesita que le digan lo guapa que está. ¿Cuántas mentiras o tonterías tiene que decir un señor a una mujer para que ésta lo acepte?. Y además tiene que ser gracioso, ya que a ellas les gustan los graciosos,  y si tiene un poco de dinero mejor. Además exige exclusividad. Si no la hay, se ofende, no puede soportar la naturaleza verdadera del hombre. Aquel que la manifiesta o se sincera es considerado un cerdo. "Te quiero mucho, cariño pero me voy con la vecina que hoy te duele la cabeza y además,  no tengo ganas de dar de comer al hijo, ni de fregar los cacharros ni de nada que no sea hacer el amor”. ¡Qué monstruo!
 Puede haber excepciones pero, señora, el hombre que hay a su lado, en este momento, o en el trabajo, o en la reunión o en la iglesia o dónde sea, es polígamo casi al 100 %.  No se lo pregunte porque le mentirá y usted se quedará más tranquila si  le dice lo que usted quiere oír. Usted debe saber que los modelos culturales occidentales le han solucionado el problema hasta ahora, y el modelo familiar que existe es monógamo aunque poco a poco en las sociedades occidentales cada vez hay más hombres que prefieren vivir solos ya que no pueden vivir como los primates. Antropológicamente hablando, el modelo familiar de los mormones es el más estable, un hombre y varias mujeres. Ellas son libres de estar con ese señor. No se produce agresividad ni violencia del hombre a la mujer,  pero es un matrimonio  que no se acepta legalmente. ¿Por qué será? 
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¿Ciudadanos o súbditos?

  .  Sergio Gras  .

De un modo cada vez más notable, se está forjando en el sentir mayoritario de la ciudadanía española un desapego creciente con la clase política. El principal motivo de este distanciamiento se debe a las constantes decepciones que provocan las decisiones y actuaciones de estos representantes públicos que, sin embargo, han surgidos del sufragio universal y, en consecuencia, de la voluntad popular.
¿Cómo es posible, si los hemos elegido libremente nosotros mismos, los ciudadanos?
Analicemos la situación actual. El sistema político (Constitución, instituciones, etc.) está creado por políticos, para dar el poder a los políticos y preservar  todo el sistema político de representación dentro de un círculo cerrado y con unos parámetros controlables. ¿Controlables? ¿QUIÉN LOS CONTROLA? Ahora volveremos sobre este tema.
El ÚNICO derecho que respalda al ciudadano es el de votar cada 4 años para elegir a sus representantes políticos. Esta actuación cívica delega, otorga a los elegidos el derecho legal para dirigir oficialmente el país, a través de las instituciones públicas que, a partir de ese momento, se ponen a su entera disposición. Y aquí termina la influencia de la ciudadanía. A partir de este momento toman el mando los poderes políticos para hacer lo que les viene en gana, sin tener que responder ante nadie por incumplir su programa electoral, ya sea por resultar irrealizable (incompetencia) o por mentir (deshonestidad).
¿Por qué votamos siempre a los mismos si nos decepcionan una y otra vez? Está todo muy bien estudiado. La herramienta más importante (hay otras) es el control de los medios de comunicación: "SI NO TE VEN, NO EXISTES". ¿Y quién controla los medios? ¿QUIÉN LOS CONTROLA? ¿Quién controla la VISIBILIDAD de un partido político? No hace falta ser un experto y es muy sencillo: el dinero, el capital; en definitiva, la élite financiera. Tanto las campañas electorales como su divulgación están financiadas por esta élite manipuladora y corrupta, a la que le resulta indiferente el color y las siglas de los elegidos, ya que, en cualquier caso, los CONTROLAN  del mismo modo y con la misma eficiencia.
¿Cómo van los políticos a defender a los ciudadanos, si dependen servilmente de esta élite financiera?
¿Qué podemos hacer los ciudadanos para elegir unos representantes que de verdad defiendan nuestros derechos e intereses?
Hay que tener en cuenta que los actuales partidos mayoritarios no están dispuestos a cambiar las reglas del juego político (leyes electorales), arriesgándose a perder la hegemonía y el control para alcanzar el poder. De modo que hay que crear unas organizaciones políticas que puedan competir electoralmente en este mismo escenario. Estas organizaciones deben surgir de la ciudadanía y seguir bajo su control en todo momento y, además, deben actuar imperativamente con total transparencia, realizando tantas consultas o referéndums como sean necesarios, para recabar las opiniones y preferencias de los ciudadanos.
Estas organizaciones son las llamadas redes de ciudadanos, o plataformas ciudadanas, constituidas por ciudadanos libres y honrados que, alejados de toda ideología tendenciosa y rancio sectarismo, apliquen el sentido común con el único objetivo de servir al bien común, al bien de todos, con una transparencia total y sabiendo que, en todo momento, existen mecanismos para cesar cualquier representante decepcionante.
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Cuento sin final

   .  Javier Ruiz-Medrano Lucas  .

La familia de este relato era una familia grande. Una familia con muchos hermanos, con muchas propiedades y con muchos años trabajando codo con codo para vivir cada día un poco mejor. Entre todos los hermanos habían sacado adelante aquellas tierras, unas fértiles, otras casi baldías, y las habían hecho producir bienes en cantidad suficiente para alimentarles a todos. Poco a poco cada hermano se fue especializando en una parcela económica, unos el campo, otros la industria, otros el turismo. Las cosas empezaron a marchar cada vez mejor y empezó, no a sobrar el dinero, que nunca sobraba, pero si a disponer de lo suficiente para arreglar las fincas, las casas, incluso gastar en algunos lujos que unos años atrás habrían sido impensables. Aquella familia, que solo unos años atrás había estado en la miseria, empezó a funcionar. Se trabajaba sí, pero se ganaba dinero, se progresaba. Nunca ninguno de sus antepasados había vivido mejor. Los vecinos eran buenos amigos a los que se les podía comprar y vender con confianza y, lo que es más importante, no se tenía ninguna disputa con ellos. La vida discurría razonablemente bien y el futuro era esperanzador. Un día, los hermanos, decidieron que había que sentarse alrededor de una mesa para regular un poco los negocios familiares. Había alguno al que le habían ido muy bien las cosas y otros a los que no tanto, pero todos en general habían progresado en sus ocupaciones. Hubo discusiones, claro, la naturaleza humana es ambiciosa, también hubo recriminaciones acusándose unos a otros de no ser trabajadores, de no ser buenos empresarios y de no tener visión para los negocios. Alguno se jactaba incluso de ser el motor de la economía familiar y de mantener la supuesta relajación de los otros. Aquella reunión duro días, tal vez semanas, no sabría decirlo. Al final actuaron como hermanos que eran. Se pusieron de acuerdo e hicieron una caja común desde la que se gestionaba toda la familia. Los gastos básicos se pagaban entre todos, fuese cual fuese su aportación a la supuesta caja. Así se pagaron los colegios para los niños, se pagaron los médicos que fueran necesarios, las ropas, la comida. Ningún miembro de aquella familia estaría desamparado. Sus hermanos no lo consentirían. Así pasaron los años, pasaron generaciones, la familia tuvo altibajos, hasta alguna pelea hubo, pero se siguió adelante. En las disputas prevaleció la opinión de la mayoría pero siempre se intentó perjudicar lo menos posible a la minoría. Hubo hermanos ricos, millonarios vamos, hubo hermanos pobres también, pero la familia siempre estuvo detrás para socorrer al más débil o al más desfavorecido por el destino. Al cabo de muchos años los descendientes de aquellos hermanos se sentaron otra vez a la mesa con la intención de volver a regular la familia. Las cosas ya no iban tan bien. Alguno ya no se reconocía como miembro de aquel clan y quería formar el suyo propio. Lógicamente era uno de los más ricos, de los que más habían avanzado en el comercio y en los negocios. El pensaba que la familia no era más que una rémora que le impedía ser aún más rico y aún más grande. No quería compartir su riqueza, solo se avenía en el mejor de los casos a aportar algún dinero según su voluntad y cuando a él le pareciese bien. A los demás hermanos no les gustó. Aquello rompía las reglas de muchos años juntos, de muchos días trabajando para los mismos fines y de muchas horas arrimando el hombro a la par. Cuando se le preguntó el porqué de aquel comportamiento respondió que él no era ya de la familia, que aunque llevara la misma sangre y los mismos apellidos nunca lo había sido. Dijo que él era catalán. Que el tenía un hecho diferencial como la copa de un pino y que no era uno de los suyos. Que a él le habían obligado a formar parte de la familia por la fuerza de las armas. Que hacía más de mil años que el no estaba a gusto con sus hermanos. Que siempre quiso volar solo y los hermanos no le dejaron. Que los dineros que producían sus negocios eran para él y no para mantener a otros. Que la opinión de los demás hermanos le daba igual pues, en su hacienda, se había acordado dejar de lado a la familia. Para que no hubiera dudas esgrimía ufano que iba a convocar no se qué consulta popular en aras de un supuesto derecho a decidir que se había ido fabricando a lo largo de los años.
No sé como acaba el cuento, desconozco el final, pero así estamos y hasta aquí hemos llegado. No sé si los políticos arreglarán el embrollo. De lo que estoy seguro es que lo han fabricado ellos. Porque los políticos españoles son especialistas en liarlo todo. Se pasan meses discutiendo en el parlamento y la fiel infantería, o sea nosotros, les vemos insultarse, denigrarse, pelarse como si estuviéramos viendo una película mil veces repetida. No les importa trocear España y convertirla en el reino de Taifas que ya fue en el pasado. Sus fines son permanecer en el poder a cualquier precio aunque sea engañando reiteradamente a los ciudadanos. Son capaces de inventarse una nación y una historia que la sustente aunque el precio sea llevar a su pueblo al abismo.
Lo dicho, el cuento no tiene final porque la estupidez humana no tiene final y porque la ambición y las ansias de poder tampoco lo tienen.
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Carta al futuro

   .  Cristian Diaz  .

Estimado futuro:

Te escribo desde el pasado para advertirte de las tropelías que te causaremos en mi presente. Te parecerá mentira, pero todo nuestro empeño está puesto en engañarte, manipularte y hacerte defen-der unos valores y principios en los que nosotros no creemos. Haremos de ti un buen patriota que no piense en los atropellos que recibe del Estado. Queremos que seas fiel a una bandera, a un territorio y a un pueblo y que no pidas reciprocidad del mismo. Querido futuro… mis palabras te parecerán extrañas, pero a lo largo del tiempo descubrirás que no eran erróneas. Te contaremos una parte de la historia y de la actualidad que reafirmarán nuestra doctrina. Te enseñaremos a demonizar a todo aquel que sea o piense de manera distinta a nosotros. Sabrás que no podrás escapar de una sociedad triste y monótona, y temerás la pobreza y la soledad por encima de todo, sin dejar de ser pobre ni de estar solo. Te aislaremos y tú seguirás la cadena con tus hijos hasta que el mundo deje de ser mundo. Querido futuro… no olvides que todo lo hacemos por tu bien; que sin nosotros no eres nadie; que somos todo lo que quieres y necesitas. Querido futuro… si llegas, demuestra ser buen hijo de tu padre y no te rebeles nunca. Yo también fui joven e intente cambiarte, no lo intentes. No desperdicies tu tiempo. Nadie te hará caso. Te tratarán como a un loco. Se reirán de tu iniciativa. Te desanimarán. Y, lo peor de todo, te someterán al marginamiento más absoluto. No desesperes, no habrá demasiados futuros ni sociedad que los resista. Querido futuro… no te asustes, no pasa nada. Mucha gente ha pasado por lo mismo que tú y ha resistido. Sólo debes agachar la cabeza, hacer caso a todo lo que te digan, y disfrutar de una vida llena de naderías y sin ninguna pretensión. Querido futuro… Si me haces caso y eres bueno, estarás preparado para ser una oveja más del rebaño de un sistema muy contento porque seas así. Querido futuro… si has nacido, ya eres uno más, y si no, lo serás. No me hagas nunca caso. Resiste. Lucha. Rebélate. Protesta. Si no puedes cambiarlo, no dejes que te cambie. Te darás cuenta de que tu mayor patrimonio eres tú mismo.  

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- De andar por casa -

El mejor equipo

   .   A. Rodríguez   .

 Hoy no quiero hablar de ellos, no…  Ya se han salido con la suya, sin contemplaciones, sin piedad, sin importarles un carajo las personas, sin preguntarles, sin hacerles caso, dejando desamparado a mucha gente.  Nos apuntaron con los cañones en la frente y nos han tenido en el punto de mira durante muchos meses hasta que finalmente han disparado.
Hoy quiero hablar de nosotros, altivo, con orgullo, con la alegría de haber estado durante muchos años en el mejor equipo. Ha sido una larga agonía hasta llegar aquí, al cierre, maltratados hasta la saciedad hemos resistido en la trinchera como jabatos, doblando el esfuerzo para hacerles ver que no había alternativa que pudiese suplirnos.  Sin comprender nada hemos seguido dejándonos la piel hasta el final.  Por eso, ahora me siento bien, ahí queda el esfuerzo, ahí queda el trabajo bien hecho, con una única angustia ¿Qué será ahora de nuestros pacientes?
Sí,  el Centro de Salud Mental de Navalcarnero ha cerrado sus puertas, y no lo han hecho porque hayamos robado, ni por mentir, ni por falsificación, ni por maltrato, ni por denuncias, ni porque hayamos cometido ningún delito…  Todos sabemos el motivo, pero hoy no quiero hablar de ellos.
Han sido muchos años de emociones, de aprendizaje, de ir con alegría al trabajo, de compañeros que me han sabido comprender cuando uno no tenía un buen día. Puedo presumir de llevarme un poco de cada uno de vosotros.  Muchos años de ilusión, de proyectos, de gozar cuando veías a pacientes sonreír cuando meses antes habían estado inmersos en el desaliento más absoluto.  Muchos años de organización, de implicación, de un constante querer mejorar.
No quiero dejar de hacer un reconocimiento a los tres jefes que a lo largo de estos veintitrés años he tenido: inmejorables, jefes que constantemente han sabido atajar las dificultades y nos han alentado en el día a día, que han sabido enseñarme con su ejemplo los valores de la dedicación y la constancia, solícitos cuando la necesidad lo requería,  jefes en definitiva a pedir de boca.
Y para terminar, gracias a los pacientes, por lo que me habéis enseñado, por las emociones que me habéis hecho compartir, por vuestra paciencia, gracias por vuestro aliento y reconocimiento en estos últimos meses.
¡Que me quiten lo bailao!
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La clausula techo de las pensiones

   .  Regino Marmol  .

 Quien dijo que “para ser ministro o incluso presidente de gobierno no hace falta estudiar” se equivoca. Esto vale también para el resto de cargos y responsables públicos, incluidos alcaldes, por supuesto. Hay que estudiar y mucho. Al menos picaresca, manipulación, absolutimo, caciquismo y sobre todo la más importante de todas las técnicas: la verborrea.
Quien no ha estudiado verborrea no sería capaz de explicar de una forma tan abyecta el “despido en diferido” del señor Bárcenas hace unos meses, o justificar inversiones millonarias por ejemplo en aeropuertos que apenas tienen cuatro viajeros diarios, y muchas otras alucinaciones más que lo único que han hecho es hacer ricos a los “amigos del alma” o, peor aún, desmantelar el estado de bienestar con prevaricación y alevosía, sin que se les caiga la cara de vergüenza.
Ahora resulta que también, en ese afán de empobrecer a los ciudadanos, van y nos quieren recortar 33.000 millones de euros de las pensiones durante los próximos nueve años. Su argumento, el mismo de siempre: la caja de la Seguridad Social no da para tanto. Se quieren volver a pasar por el forro de sus pantalones la Constitución. No sería la primera vez. Recuerden finales de 2011 cuando nuestro ilustre presidente de entonces, Rodríguez Zapatero con el apoyo de la bancada del PP la cambió para que fuera prioritario el pago de la deuda antes de cualquier otro pago, léase pensiones, educación, sanidad, etc. El artículo 50 de la Constitución Española afirma, si sirve de algo: “Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad”. Por tanto tienen la consideración de “gastos obligatorios” que por su naturaleza no están ligados a la suficiencia de recursos presupuestarios, ni a la evolución de una determinada fuente de ingresos. El Estado ha de concurrir con los recursos necesarios para asegurar el pago de las pensiones, sea con las cotizaciones o con cualquier otro impuesto. Y si las cotizaciones no son suficientes para financiar las prestaciones en una determinada coyuntura, el desfase ha de ser cubierto con las aportaciones del Estado.
Lo que me hace más gracia de todo esto es que lo llaman ahorro. ¡Serán capullos! Ahorro es evitar un gasto o consumo mayor del ordinario y necesario, como previsión de necesidades futuras. Y en los tiempos que corren y con las pensiones de mierda que tienen muchos de nuestros mayores que actualmente hasta tienen que mantener en muchos casos a sus hijos y nietos... Ahorro dicen, más recortes y otra vez de nuevo donde más duele.
Lo que me indigna es que parece que lo hacen con cachondeo. Desde hace unos años cientos de miles de personas están denunciando las cláusulas abusivas que introdujeron los bancos y sus cajas en las hipotecas de nuestras viviendas. Me refiero a las llamadas “cláusulas suelo” que sangran nuestros bolsillos. Pues ahora van y nos dicen: “¿no queríais caldo?, pues ahora os vais a tomar dos tazas”. Y practicando la verborrea nos colocan una “cláusula techo” para no subir las pensiones más del 0,25% en lugar del índice del IPC como hasta ahora. Echen números y verán la risa que les dará cuando el IPC, es decir la cesta de la compra, suba un 3 ó 4% año tras año y su mísera pensión una mierda del 0,25%. Se lo intentarán explicar, pero con verborrea.
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