viernes, 25 de octubre de 2013

Año II Núm. 15 - Octubre 2013

Libre elección de productos

.  Luis Javier Ruiz  .

Una sociedad es más libre cuanta menos dependencia tenga de intereses económicos creados por empresas o sus grupos de presión, menos manipulable cuanto mayor nivel cultural y conocimiento del funcionamiento de sus herramientas tengan sus individuos, y más aún cuando haya una coparticipación en su organización más amplia. El sentido crítico evita también la manipulación.
La mayoría compartiréis estos postulados fijo, y también que hay que hacer uso y consumo responsable de productos y servicios (nos ayuda entre otras cosas a no depender de empresas y/o sus grupos de presión); y que la globalización es un guante que asfixia a la sostenibilidad. Y la mayoría no moverá un dedo para evitarlo. Por comodidad, porque nos sintamos lejos de ser perjudicados, porque no nos consideremos capaces de producir cambios, por vaya Ud. a saber.
Proponen los pequeños actos de rebeldía o sabotaje como estrategia de fondo para debilitar la dictadura del mercado y el sistema impuesto, y yo os propongo uno de esos pequeños actos que tienen un gran impacto en la sociedad. Impactos como éstos:
- Asegurará un futuro tecnológico en el que se pueda confiar, sostenible e INCLUSIVO que no limite las libertades básicas (el acceso y la distribución del conocimiento).
- Ahorrará millones de euros en las administraciones.
- Evitará la copia fraudulenta de programas informáticos y los "delitos" relacionados con ella.
- Aumentará la conciencia de PARTI-CIPACIÓN humana y solidaria a nivel global.
- Permitirá liberar a la humanidad entera de su dependencia respecto a un oligopolio.
- Permitirá hacer COMUNICACIONES más seguras e independientes de los caprichos controladores de 
las grandes corporaciones (públicas o privadas).
- Permitirá el crecimiento de la INTELIGENCIA COLECTIVA y la diversidad tecnológica.
- Permitirá LA LIBERTAD DE ELEGIR SI QUIERO COMPRAR UN SISTEMA OPERATIVO PARA MI ORDENADOR O NO, ahorrándome el coste de su licencia.
-Evitará el SOMETIMIENTO a las leyes del mercado y a la P... GLOBALIZACIÓN.
!!Rebélate!! es fácil y gratis.
Si compras un coche te obligan a usar su red de concesionarios oficiales para que te cubra su garantía y te molesta ¿verdad? (creo que ya puedes ir a otros talleres). Cuando compras un ordenador o un teléfono inteligente se inutiliza su garantía si usas otro software y eso no te molesta ¿Por qué?
Si no nos sobra el dinero, ¿por qué preferimos pagar por una licencia de uso al comprar un ordenador? ¿Por qué los vendedores no nos venden ordenadores sin esas licencias y nosotros les cargamos el sistema del que tengamos la licencia? ¿Por qué no puedo usar un programa informático en varios ordenadores si he pagado para usarlo? ¿Te imaginas que tu música sólo valga para un reproductor? ¿Que tu libro sólo lo puedas leer una vez y nadie más pueda leerlo? ¿Dónde está el espíritu de libertad y humanismo que supuso la imprenta en cuanto a difusión del conocimiento?
¿Por qué los gobiernos pagan ingentes cantidades a una empresa que les suministra los programas y recortan en prestaciones sociales? Porque una gran empresa ha sabido imponer sus estándares haciéndonos dependientes de sus sistemas, casi obligando a todos los fabricantes a instalar y por tanto a los usuarios a usar sus programas. Han habido ya sentencias que han demostrado su afán y sus prácticas monopolistas pero han llegado tarde. La tarea nos corresponde ahora a todxs. No hay que ser ingenieros, sólo hay que querer no ser uno más del rebaño. La primera parte es conocer qué es y qué me aporta para evitar el secuestro de la sociedad.
Se llama SOFTWARE LIBRE  y es fácil acceder a él de forma totalmente gratuíta. Es más, se invita  a su distribución porque quien lo hace busca una sociedad libre, informada y solidaria. Es lícito que en los colegios enseñen a usar esos programas por los que luego les vamos a pedir que paguen? Lícito es; los políticos juegan parte en este juego y las empresas saben cómo jugar. ¿A ti te parece correcto y quieres que continuemos fomentando en las escuelas esa esclavitud? Pues ya sabes: no te preocupes que es la mejor manera de que todo siga como está.
Redactado con LibreOffice Writer, programa de libre distribución, descargable gratuítamente y perfectamente compatible con los estándares impuestos por los productos de una de las empresas responsables de someternos a esta globalización y uniformización.
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La hora del café

  .  Miss Marple .

- Hola Juani. Te voy a contar que ayer estuve en casa de mi madre y coincidí con Lorenza, una antigua vecina suya de hace muchos años. Y se pusieron a hablar recordando viejos tiempos y contaron muchas historias antiguas del pueblo. La verdad es que pase un rato muy agradable.
- Cuéntame, ¿qué historias son esas?
- Pues éstas son historias que están en la memoria de los mayores y que deberían ponerse por escrito, al igual que esas antiguas canciones que algunos músicos rescatan del olvido.
- Ya lo creo. Seguro que sería interesante.
- Estuvieron recordando que, hace unos 50 años, cuando eran jóvenes, en las calurosas noches de verano los vecinos salían a la puerta de sus casas "a tomar el fresco". Se formaban auténticas tertulias vecinales aprovechando la tranquilidad de un pueblo en el que no había coches en las calles, y mucha menos gente.
- Claro, y tampoco había televisión.
- Pero sí había radio y se escuchaba muchísimo, como las novelas, que se seguían apasionadamente haciendo las faenas de la casa o cosiendo porque, como comentaba Lorenza, antes se cosía mucho. Incluso recordaron la época en que muchas mujeres de este pueblo se dedicaban a coser guantes.
- ¿Guantes?
- Sí, guantes de piel. Traían las piezas cortadas y ellas sólo tenían que unirlas cosiéndolas. De modo que durante las tardes, las puertas de muchos vecinos se convertían en pequeños talleres de costura. Y como no, escuchando la radio con sus novelas y la siempre presente "Elena Francis".
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Nada es suficiente

 .  Aristarco Milton  .

Rodeado de muchas personas, un ser humano recibe aclamación, aplausos y elogios en abundancia, un sueño para un espíritu siempre necesitado de valoración, pero así y todo queda ese espacio de incertidumbre, de banalidad, no, no es eso, falta algo, el homenaje no nos llena. Aquella persona que conocí hace años, al concluir su actividad los demás le aplaudían y le agradecían su exposición, sus palabras, pero le faltaba alguien, no estaba entre aquellas personas, su padre que en realidad era al único realmente que deseaba que le tuviera en cuenta, que le elogiara. Llenamos la vida de cosas, de objetos a los que les damos gran importancia: nuestro trabajo, nuestro vehículo, nuestra pose; siempre esperando que culmen nuestras aspiraciones, nos mostramos al mundo como idealizados signos, pensando que todo ello nos dará lo que esperamos y, al final, que poco es. Vivo para que mis hijos sean... mi marido… mi mujer... porque quizás yo, yo no pueda ser...
En nuestro mundo existen grupos humanos que suavizan nuestro vacío. Son muchas personas las que requieren de esa complicidad, el sentimiento de ser de algo, de pertenecer a algo cercano o lejano, tangible o etéreo. Simplifica mucho nuestro problema: “mira cúantos somos, ¿qué alegría? Estamos en el buen camino”. ¿Camino hacia dónde?
Pensaba en aquel monje que tras muchos años de silencio y búsqueda de sentido se sienta en soledad frente al crepúsculo del día o de la vida, qué más da, añorando una respuesta con los ojos derrumbados, dirimiéndose entre la certeza y la ilusión de que pueda entender u oír algo, ya que el silencio inmenso es aterrador. CambiarÍa todo quizás, por un dulce abrazo que nunca tuvo de aquel al que siempre espera y que tantas veces le ha dejado realmente solo frente a sí mismo. Duda de que esté o de que exista. El abrazo que espera es quizás el mismo que también necesitaba aquella persona a la que aplaudían tanto.
En cierta ocasión me comentaron que había una persona, creo que era una mujer oriental, de gran tamaño, que iba por el mundo dedicándose exclusivamente a sentarse en un escenario y a esperar que los que allí se dirigieran recibieran de ella un abrazo cálido y verdadero. Las personas que lo recibían decían que se sentían reconfortadas, que era un abrazo especial, que sentían algo que no se puede explicar. No sé si cobraría por ello ni tampoco si lo que pretendía era darlo o recibirlo, pero llama la atención. Necesitamos, necesitamos, necesitamos pero cuando lo tenemos parece que lo dejamos a un lado. Ya no tiene importancia. Pensamos que nos daría lo que buscamos y como no es así vamos a por otra cosa, y al final venimos cansados de buscar la vida. Es que no hay otra cosa ¿qué esperabas?. Ven con nosotros, escucha en tu interior, no sabes ver, eres un egoísta, hay que luchar, no te dejes ir, Él te quiere, tienes de todo, ¿qué más quieres? Tienes posición, dinero, una buena casa, una gran familia, no estás enfermo, tienes reconocimiento. ¿De qué te quejas? Y al final parece que tienes que pedir perdón a los demás ya que siempre te ponen entre la espada y la pared. Pero solo tú sabes, desde lo mas profundo de tu ser que quizás nada es suficiente.
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Meditando sobre la violencia

  .  Juan Luis Bermúdez Carbonell  .

Los medios de comunicación  se explayan y no cesan de enviarnos imágenes de escenas violentas. Todos recordaréis que hace unos meses vimos en los informativos la escena de un negro ensangrentado en manos y cara, blandiendo un cuchillo también ensangrentado que, según la noticia; era porque había matado a un soldado en Londres, sin mediar entre ellos relación anterior alguna. Y estos días nos han inundado de imágenes con los cadáveres del naufragio frente a las costas de Lampedusa, etcétera. La primera conclusión que parece desprenderse es que hay un tipo de violencia de la que desean informar al gran público. Pero hay otro tipo de violencia que no se transmite en los medios de comunicación de masas (al menos con la profusión que debieran); me refiero a la violencia estructural, a la violencia sistemática que se ejerce sobre los individuos en razón de la organización social. Aquí caben las mayores violencias, pero no son las que abundan en los medios de comunicación tardocapitalistas y son las causantes de las otras violencias, que ésas sí, llenan los informativos y no paran de restregárnoslas; sobre todo cuando las víctimas pertenecen al mundo desarrollado (el horrible atentado contra las torres gemelas, etcétera ). Estas violencias silenciadas son innumerables y nunca aclaradas hasta las últimas consecuencias. Aquí están todos los conflictos de la globalización con la imposición de las políticas neoliberales en todo el planeta, con el lastre de miseria, dolor, injusticia, muerte. Sumado a esto, les ha interesado seguir manteniendo  la ideología patriarcal. Es cierto que la mutilación genital femenina hoy ha quedado reducida a ciertas regiones africanas (aunque todavía son más de ciento sesenta millones de niñas y mujeres que viven en la actualidad con esta secuela); pero persiste en el lenguaje la discriminación a la mujer, así como a los niños y los negros. Alguien me dirá: esto no es cierto. La Declaración de los Derechos Humanos y específicamente de la Mujer, la protección de los derechos de la infancia... que miren los barrios chabolistas de cualquier ciudad del mundo, o los suburbios latinoamericanos, o la trata de blancas dirigida por mafias en las ciudades del primer mundo. Las violencias religiosas de todo tipo, las imposiciones ideológicas (aunque aquí, ha sido a todos nosotros). La influencia del cristianismo ha sido decisiva, por considerar la sexualidad como tabú, como algo pecaminoso; aunque en esto José Stalin no se quedó corto: este "revolucionario", de lo primero que se encargó fue de legislar sobre el matrimonio. A todos los sistemas políticos y también religiosos les ha interesado tener bien sujeta la fiera de la sexualidad, por los peligros sociales que podía acarrear si se la dejaba suelta. El clítoris es el único órgano del ser humano, cuya única función es dar placer (no se le conoce otra función); mira por dónde,  se le quiere mutilar físicamente en ciertas culturas, y en otras con la violencia que puede generar el lenguaje.  El atentado de las torres gemelas: injustificable, pero bien aireado en los medios. El ataque a Faluya: igual de injustificable, pero silenciado. 
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La bolsa o la vida

   .  Javier Ruiz-Medrano Lucas  .

Cuando yo era chiquitito, de esto hace ya muchos años, solía acompañar a mi abuelo en su periplo matinal por los bancos del pueblo. En aquellos años solo había dos, luego el paseo no era muy largo. Mi curiosidad de entonces sobre el funcionamiento bancario la solventaba mi abuelo con sencillas explicaciones que aún hoy recuerdo. “Mira niño, un banco es un sitio donde la gente que tiene dinero lo lleva para que se lo guarden y donde la gente que no lo tiene lo pide prestado para luego irlo devolviendo poco a poco”. En mi cabeza infantil aquello cuadraba a la perfección. El banco prestaba según los fondos de los que disponía, es decir según el dinero que habían depositado otros para su custodia. Mi abuelo, claro está, estaba en el lado de los que pedían prestado, pero la maquinaria, a mis ojos, funcionaba a la perfección. Nunca sospeché que el sacrosanto banco no sería responsable del dinero que se deposita en sus cuentas.
Dirán ustedes que por qué digo esto. Pues paso a explicarles un caso sufrido en mis propias carnes hace un par de meses al cual el banco no ha dado la más mínima solución. Vaya por delante que la entidad es Bankia en calle Real de Navalcarnero y que no es mi intención esconderla en el anonimato, aunque piense que los demás bancos se habrían comportado de manera parecida. Vamos al asunto. Durante seis meses el banco ha estado cargando en mi cuenta multitud de variopintos recibos a nombre de otras personas a las que yo no he autorizado nunca ni por activa ni por pasiva. Recibos de entidades como Carrefour, Ikea, Cetelem, a nombre de personas ilocalizables eran cargados en mi cuenta sin ninguna consulta previa y mucho menos firma que los amparara. Así durante seis meses. Ante la falta de saldo para hacer frente a más pagos, ahora sí, se produce la llamada del banco ante la ausencia de fondos. Se comprueban los extractos y sorpresa, el banco ha estado pagando todo lo que iba cayendo por allí. Había recibos de todos los colores y de todos los importes. En mi perplejidad el banco estaba pagando todo lo que le iba llegando a nombre de cualquier persona. Ante mi indignación su respuesta era lisa y llanamente que yo era el responsable por no haber mirado la miríada de cartas con las que nos obsequian todos los días. Inaudito. Yo les llevo el dinero y a la vez tengo que controlar como lo utilizan. Pues bien, una vez aclarado que la falta de saldo se había producido por el cargo indiscriminado de recibos, el banco procede a retroceder éstos hasta que la maquinita (el ordenador) dice que no. Eso se produce hasta noventa días antes de la fecha en curso. De los tres meses anteriores restantes (más o menos la mitad del dinero) Bankia no se hace cargo y me dice que no tiene solución.
 Hasta ahí los hechos. Vamos con las consideraciones. ¿Se han percatado ustedes de que sus cuentas corrientes son una puerta abierta a multitud de organismos que pueden hacer y deshacer en ellas? Si usted debe algo a Hacienda su cuenta tiene las puertas abiertas para ellos, si es a la Seguridad Social otro tanto, la administración autonómica (Comunidad de Madrid) ídem de los mismo, el ayuntamiento de su localidad también, la Dirección General de Tráfico le carga las multas sin mayor problema. Bien, hasta aquí la explicación puede ser que es usted un semidelincuente y no atiende a sus pagos como es debido a todo buen ciudadano y por eso las distintas administraciones tienen que hurgar en sus cuentas. Pero que ya cualquier persona pueda hacerlo parece que roza el esperpento. Porque señores banqueros, yo les llevo mi dinero para que me lo guarden (decía el abuelo) no para que alguien que me ha robado una carta del buzón pueda disponer alegremente de mi dinero que, por cierto, pasa a ser totalmente responsabilidad suya desde que mis billetes traspasan su ventanilla. Sería gracioso que un día recibiera una llamada suya diciéndome que han atracado el banco y que se han llevado mi dinero. Pues esto es lo mismo. Les han atracado a ustedes de una manera cibernética y ustedes quieren hacer ver que me han atracado a mí. De locos. En fin, saquen ustedes sus conclusiones. Las mías son que cualquier litigio con una empresa grande, y los bancos lo son, de un ciudadano de a pie, se convierte en una tarea titánica en la que como siempre el pez grande se come al chico. Empresas de telefonía, eléctricas y demás se comportan de la misma prepotente manera. Algo debe de estar mal en las leyes por las que nos regimos para que estas cosas puedan suceder y para que nos menosprecien de esta manera. Está claro que ya no somos personas para ellos, solo somos "unidades de consumo" y como tal nos tratan. Si les llamas por teléfono te contesta una máquina, si se han equivocado en tu factura, primero paga y después reclama y por último, si algo no va bien el culpable eres tú. Aún recuerdo los apuros de una señora para pagar un recibo de la luz, la cual le habían cortado, y el personal de la oficina diciéndole que los recibos solo se pagaban los jueves de tal a tal hora y era martes. ¿Esto que es? Les voy a decir lo que es. Un abuso de todas las grandes compañías que parece que estén entrelazadas para saquear al españolito de a pie. Y aún así, todas están en situación precaria (eso dicen ellos) y necesitan en el caso de los bancos rescates multimillonarios a cargo de nuestros bolsillos y en el caso de eléctricas y demás, subidas de tarifas un día sí y otro también. Qué quieren que les diga, casi prefiero al que detrás de una esquina te pedía  "la bolsa o la vida". Éstos hacen lo mismo y parece que no nos damos cuenta. Se le olvidó a mi abuelo decirme que eran tan listos.
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¿Y ahora qué?

   .  J. Cardeña  .



La película Días de vino y rosas, protagonizada por Joe Clay (Jack Lemmon) y Kirsten Anderson (Lee Remick), narra la historia de una pareja a la que, partiendo de  una situación idílica, el coqueteo con el alcohol -posteriormente algo más que coqueteo- convierte sus vidas en un infierno del que logran salir -solo a medias-  a través de la terapia proporcionada por Alcohólicos Anónimos. Después, ya nada sería igual.
En nuestro pueblo, Navalcarnero,  hemos vivido -y aún hay quien cree que seguimos viviendo- días de vino y rosas. Todavía no se puede precisar el momento exacto en que se encuentra la película, pero el desarrollo de los acontecimientos indica que la situación de penuria, que se manifiesta progresivamente con mayor claridad, alcanzará dimensiones cada vez más difíciles de ocultar. La gracia de esta situación consiste en que los que han causado el problema no parece que vayan a asumir su responsabilidad en los nefastos hechos cometidos, por lo que traspasarán la reparación de los daños ocasionados al conjunto de la ciudadanía.
Qué tiempos aquellos cuando todo eran alegrías y derroche de medios que algunos creían eran inagotables -no pensaban en ningún momento que el crecimiento continuo y sostenido era solo una quimera fruto de sus delirios de grandeza-. El reparto de dádivas se daba por doquier y en el pueblo estaban todos contentos, salvo aquellos que las veían venir y sabían que los temibles ciclos de la economía capitalista, en algún momento, se harían presentes, obligándonos a poner los pies en el suelo.
    Ahora, sin patrimonio, sin poder hacer un presupuesto municipal por la cantidad de deudas contraídas, con la imposibilidad cada vez más real de refinanciar la deuda, con la economía doméstica de los ciudadanos debilitada por la crisis, nos preguntamos: "¿Y ahora qué? ¿Seguiremos tropezando con la misma piedra?"
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   . Mr. Darling .

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¿A quién votas?

   .   Marta Catalán   .

Sabía que existía pero hoy lo he visto por primera vez en un estante de una tienda: "Papel higiénico con tubo biodegradable y soluble". No sé cómo hemos vivido tanto tiempo sin él ('modo irónico' off). A ver qué justificación encuentro en esa gran enciclopedia (o cotilla) que es internet...
Pues parece ser que sólo el 47% de los tubos llegan a ser reciclados (la mitad de la gente los tira al cubo de la basura normal), y además el 75% de los encuestados se queja de que siempre les toca cambiar el rollo. Sí, me suena. Pero sigo sin pillarlo: ¡la celulosa es biodegradable ya! Si acaba en un vertedero, sólo es cuestión de tiempo que desaparezca. Y si se incinera tampoco sería tan grave, ¿no? ¿Qué impacto pueden suponer las cenizas de un cartón al lado de tantos otros tipos de desechos? Si el objetivo fuera recuperar todo ese cartón... Pero ese no es el objetivo, claro. De lo que se trata es de hacer negocio gracias a la pereza, ignorancia e irresponsabilidad de ciertos consumidores.
Lo que huele a verde mola, pero lo realmente verde no: hacer consumo consciente muchas veces implica pagar precios más altos, desplazarse a tiendas especializadas, leer las etiquetas... Es mucho más cómodo no saber, no pensar, no tener que tomar decisiones.
El inodoro no es un cubo de basura. Las instalaciones de saneamiento, tanto a escala doméstica como a escala urbana, no se han diseñado para eso. Ya se tiran disolventes, pequeños trozos de todo, compresas... ¡hasta pañales! Lo tiramos al agua. ¡Al agua! Es demencial. La primera vez que oí hablar del invento pensé que quizás se estaban produciendo muchos atascos con tubos normales y que el objetivo era minimizar el problema. Pero no. Se está dando justo el mensaje contrario: "No se moleste, tírelo al desagüe".
Los ecologistas no somos anti-desarrollo, al contrario. Pero somos críticos. Defendemos lo que entendemos que supone una verdadera mejora. Por ejemplo: la copa menstrual. ¡Vaya invento! Higiénica, cómoda, práctica, saludable, ecológica... y barata.
Hoy por hoy una de las pocas oportunidades que tenemos de opinar e intentar cambiar las cosas es apoyando con nuestro dinero aquello en lo que creemos. Piénsalo: si no hay demanda, ¿qué pasa con la oferta?
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Por más que cien años pasen

   .  Regino Marmol  .

"Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el Poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta. Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte. No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos... Si nada se puede esperar de las turbas monárquicas, tampoco debemos tener fe en la grey revolucionaria (...) No creo ni en los revolucionarios de nuevo cuño ni en los antediluvianos (...) La España que aspira a un cambio radical y violento de la política se está quedando, a mi entender, tan anémica como la otra. Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis ética, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental" Tendremos que esperar como mínimo 100 años más para que en este tiempo "si hay mucha suerte" nazcan personas más sabias y menos chorizos de los que tenemos actualmente… ¡pobres españoles! lo que nos costará recuperar lo perdido".
Este texto pertenece a un fragmento del libro de Benito Pérez-Galdós "La fe nacional y otros escritos sobre España" publicado en 1912. Han pasado cien años y qué poco han cambiado las cosas. No se cambiaría ni una coma si se volviera a escribir hoy. Ni tan siquiera cuando dice "no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta". Porque en cuanto a lo de pobrísimos, solo hay que mirar las cifras: más de tres millones de españoles viven con menos de 307 euros al mes (una cifra que duplica a los que estaban en esta situación, considerada de pobreza severa, antes del comienzo de la crisis, que ya eran muchos) y un 21,8% está en el umbral de la pobreza, es decir casi uno de cada cuatro españoles.
Y la alusión al analfabetismo, según se mire. Por supuesto que casi la totalidad de la población sabe leer y escribir, y por tanto el término estaría malamente utilizado en la primera acepción de la RAE, pero la propia Academia hace una segunda acepción: "ignorante", y eso todavía no se ha acabado de erradicar en este país. Ignorantes y cándidos añadiría. Seguimos aplaudiendo y alabando a los desgraciados gerifaltes que aprovechándose de la ignorancia del pueblo campan a sus anchas forrándose a su costa, reduciendo derechos y libertades y, lo peor de todo, arruinando la vida de millones de personas a las que acusan de haber vivido por encima de sus posibilidades. Y los demás (no todos) asentimos y nos resignamos sin más, pensando que son buena gente y que se preocupan de nosotros y del futuro de nuestros hijos, y volveremos a darles nuestra confianza (no todos) pero volveremos a dársela. Si no tiempo al tiempo.
No es de extrañar que algún día se escriba que además de ignorantes somos tontos y por más de cien años que pasen seguiremos siéndolo. No hemos tenido suerte, Don Benito.
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