domingo, 27 de noviembre de 2011

Ya no hay marcha atrás. Estamos en el punto de no retorno


Algunos dicen que la espectacular caída del PSOE en las últimas elecciones generales ha sido producida por la nefasta gestión hecha durante estos años por el equipo de Gobierno de Rodríguez Zapatero, culpando a éste de la bestial crisis económica y financiera por la que estamos atravesando.
Seguramente tengan razón en parte, lo que pongo en duda es que esa parte haya tenido el peso suficiente como para que hayan perdido cerca del 40 % de los votos recibidos en 2008, o lo que es lo mismo más de 4.000.000 de sus votantes han decidido castigarles absteniéndose, votando nulo, votando en blanco y en gran medida votando a otras opciones de izquierda minoritarias.
Es cierto que la negativa a reconocer la crisis durante sus inicios ha podido ser parte de la causa. Por lo demás quiero entender que la presión de los que verdaderamente mandan en el mundo, es decir los grandes capitales, han forzado como a otros presidentes a tomar unas medidas del todo injustas para la ciudadanía y no ha tenido huevos (perdón por la expresión, pero es la que es, y de otra forma no podría expresarlo con la contundencia que quiero decirlo) como tampoco otros presidentes de no obedecerles, por temor a las trágicas consecuencias que hubieran producido otras medidas menos drásticas.

Y es ahí donde está la respuesta. La ciudadanía se ha dado cuenta de que los que verdaderamente mandan son los mercados financieros, pero no en abstracto como se nos quiere hacer creer, sino con nombres propios, dirección y teléfono. El pastel se ha descubierto aunque nos quieran hacer creer lo contrario. Hasta ahora sabíamos que controlaban el mercado financiero con todo tipo de negocios legales pero injustos como la especulación con materias primas o fondos de inversión de dudosa fiabilidad; ilegales pero sin condena como la evasión de impuestos a paraísos fiscales; oscuros con las empresas armamentísticas; o deleznables como la explotación de los trabajadores de países subdesarrollados o pobres hasta no más. Creíamos que nuestros gobiernos luchaban por erradicar todas estas prácticas porque así nos lo aseguraban ellos y en los medios de comunicación, sin caer en la cuenta de que esos mismos medios estaban de igual forma a su servicio ya que también son de su propiedad en la mayoría de los casos y la información que nos llega es la que ellos deciden que llegue, salvo en raras excepciones de medios y periodistas con dignidad que se revelan contra ese abuso.
Cuando comenzó la crisis todos los organismos internacionales y gobiernos al uso clamaban reformas en los mercados financieros, nos decían que lo pagarían caro, que se harían las reformas necesarias, pero solo quedó en eso una vez más. Nos volvieron a contar un cuento esperando que olvidáramos como en tantas otras ocasiones, sin darse cuenta de que ya conocemos todos los cuentos.

Esto junto con la negativa por parte del gobierno para acometer la reforma de la Ley Electoral, permitir que el poder judicial siga gravemente politizado, siga habiendo altos grados de corrupción y no se tomen medidas para que la transparencia de lo público y el acceso de la ciudadanía a la información de Ayuntamientos, CCAA y del propio Gobierno, fue creando un caldo de difícil digestión.
La ciudadanía podía entender la nefasta situación surgida de la crisis financiera que se fraguó en EEUU, podía entender que en España se acentuara más si cabe por la caída espectacular del sector inmobiliario, podía hasta entender que se tuvieran que apretar el cinturón hasta la talla M, que se elevara la edad de jubilación, que se les recortara el sueldo a los funcionarios o que los bancos estuvieran más temerosos de prestar dinero tan alegremente como en los años precedentes.
Lo que nunca entenderá nadie es que a estas alturas los mercados financieros sigan sin ningún tipo de regulación que les limite sus malas prácticas, que los gobiernos no legislen para controlar a los mercados sino todo lo contrario, que después de salvar, resalvar y requetesalvar a la banca, ésta siga sin dar crédito a las pequeñas empresas y familias y el gobierno ni siquiera plantee crear banca pública que facilite el crédito.
Cómo se puede permitir que todos los sectores económicos del país no tengan acceso al crédito en condiciones normales de fluidez, salvo la banca y el propio Estado. Qué pasaría si se les limitara el crédito de igual manera, pues lo que les pasa al resto, irían de cabeza a la ruina.
Y todo esto con cinco millones de parados, miles de familias desahuciadas de sus viviendas, empresas quebradas y comercios arruinados por todos lados.

Como en tantas otras ocasiones de la historia ya no hay marcha atrás. Hemos llegado a la situación de no retorno. Esto cambia o lo cambiamos. El PSOE ha tenido un escarmiento y me temo que no acaba aquí. La única salida que le queda es escuchar a la ciudadanía, preservando el interés común al partidista.
Durante los cuatro próximos años gobernará la derecha, me temo que no habrá cambio de Ley Electoral, no habrá independencia real del poder judicial, la corrupción se perseguirá de igual manera con la boca chica, la transparencia en la gestión y cuentas públicas brillará por su ausencia, los paraísos fiscales seguirán acogiendo capitales fraudulentos..., y sumando.
Hasta que la ciudadanía en su conjunto, sean de derechas o de izquierdas, católicos o protestantes, trabajadores o autónomos, pequeños y medianos comerciantes no sean conscientes del engaño que se les está haciendo por parte de la élite política supeditada al poder económico y a su continuidad a toda costa en la poltrona pública, me temo repito, que será tan solo una utopía.

Los llamados de izquierdas o progresistas han dado un paso de madurez civil de difícil retorno, han dado un escarmiento a los que dieron su confianza hace cuatro años, solo queda esperar que hacen ahora los llamados de derechas o conservadores si nada cambia, o les traerá al pairo todo lo anterior con tal de que gane su equipo como si se tratara de un simple juego.

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